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Clara Immerwahr: Durmiendo con su Enemigo

Desde muy niña, Clara Immerwahr mostró indiferencia hacia las preocupaciones o atribuciones que se considerarían propias de una mujer de su época. Mientras sus hermanas mayores no hacían más que pensar en contraer nupcias con un apuesto y adinerado joven acorde con su “status” social, ella se interesaba en la ciencia bajo la firme convicción de adquirir independencia económico-financiera. Debido al veto impuesto a las mujeres que les impedía entrar en las universidades, se vio obligada a completar sus estudios de magisterio realizando trabajos como institutriz. Sin embargo, la Immerwahr no cejó en su empeño de progresar como científica y una vez que Alemania permitió el acceso femenino a la Universidad (ojo, ¡PERO SÓLO EN CALIDAD DE OYENTE!) comenzó a tomar clases de Química. Pero habría que esforzarse aún más. Como si tuviese que estar constantemente probando su valía a la sociedad, luchó con uñas y dientes por tener la oportunidad de realizar el examen que da acceso a los programas de doctorado. Su tesón le llevó a aprobar el citado examen, y gracias a su constancia, para el año 1.900 (concretamente un 12 de Diciembre) obtuvo el doctorado en Química bajo la calificación “magna cum laude”.