Sobre Eduardo Bazo Coronilla

Miembro del equipo de redacción de Boletín Drosophila, Licenciado en Biología en la Universidad de Sevilla. Ha colaborado en calidad de alumno en prácticas con el grupo de investigación de Plantas Acuáticas, Cambio Climático y Aerobiología (PLACCA) del Dpto. de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Farmacia en la Universidad de Sevilla a la órdenes de Pablo García Murillo. Apasionado de la Botánica y la Micología (en la que se está iniciando), es un sagaz conocedor de la orquidioflora andaluza que disfruta a la par del senderismo y la buena música rock.

Cocina, cosa de homínidos. Una aproximación evolutiva a nuestra dieta.

El uso del fuego en la cocina se atribuye por concenso al Homo erectus, quien pobló la tierra entre los años 1.000.000 – 300.000 a.C., es decir, en plena época glacial. Así pues, uno puede imaginar fácilmente que la “domesticación” del fuego se utilizó en primer lugar para protegerse del frío e incluso, para defenderse frente a posibles ataques de depredadores. ¿Qué beneficios supuso el uso del fuego en la nuestra dieta?

Si quieres conocerlo, tendrás que leer este artículo.

Clara Immerwahr: Durmiendo con su Enemigo

Desde muy niña, Clara Immerwahr mostró indiferencia hacia las preocupaciones o atribuciones que se considerarían propias de una mujer de su época. Mientras sus hermanas mayores no hacían más que pensar en contraer nupcias con un apuesto y adinerado joven acorde con su “status” social, ella se interesaba en la ciencia bajo la firme convicción de adquirir independencia económico-financiera. Debido al veto impuesto a las mujeres que les impedía entrar en las universidades, se vio obligada a completar sus estudios de magisterio realizando trabajos como institutriz. Sin embargo, la Immerwahr no cejó en su empeño de progresar como científica y una vez que Alemania permitió el acceso femenino a la Universidad (ojo, ¡PERO SÓLO EN CALIDAD DE OYENTE!) comenzó a tomar clases de Química. Pero habría que esforzarse aún más. Como si tuviese que estar constantemente probando su valía a la sociedad, luchó con uñas y dientes por tener la oportunidad de realizar el examen que da acceso a los programas de doctorado. Su tesón le llevó a aprobar el citado examen, y gracias a su constancia, para el año 1.900 (concretamente un 12 de Diciembre) obtuvo el doctorado en Química bajo la calificación “magna cum laude”.

DESMONTANDO EL BELÉN

Los cerdos no pueden producir sudor con el que refrigerar la hipertermia de su cuerpo. Por tanto, la frase “sudar como un cerdo” a todas luces es una falacia. Frente a los 1.000 gramos de líquido que evaporamos para refrigerarnos los humanos por hora y metro cuadrado de piel (somos los mamíferos que más sudamos), los cerdos apenas alcanzan los 30 gramos.

Ecología: 150 años de historia

Independientemente de dar una definición más o menos precisa, debemos entender que la esencia de la ecología se encuentra en la infinidad de mecanismos abióticos y bióticos (y las interrelaciones existentes entre ambos) implicados en el movimiento de materia y energía y que en definitiva, regulan la estructura y dinámica de las poblaciones y/o comunidades. La Ecología es pues una ciencia interdisciplinaria y podría decirse que su objeto de estudio es casi ilimitado.

Albedo a ritmo de Vangelis

Como bien sabrán nuestros lectores, se define con el nombre de albedo al porcentaje de radiación que refleja cualquier superficie respecto a la radiación incidente sobre esa misma superficie. Siguiendo esta simple premisa, no es difícil alcanzar a imaginar que el albedo será mayor en superficies claras que en oscuras, y de la misma manera, en superficies brillantes frente a las mates. Así, de esta forma tan sencilla los astrónomos pueden ofrecer, por medio de este método indirecto, información acerca de la naturaleza de un astro mediante la comparación de su albedo con el de otros objetos o materiales conocidos.