Podcasts BD 06 – Arruí: el bóvido que surgió del Magreb

Podcasts Boletín Drosophila 6 Arruí


El arruí es una especie incluida en el catálogo nacional de especies exóticas invasoras, ya que constituye una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o ecosistemas, la agronomía y los recursos económicos asociados al uso del patrimonio natural (excepto para la Región de Murcia). Asimismo, el CITES en su apéndice II de que podrían estar amenazados de peligro de extinción si no se controla estrictamente su comercio.

Bienvenidos queridos y fieles oyentes de los podcasts de Drosophila. Hoy, en esta nueva entrega, la idea es trasladarles a todos ustedes una historia de emigración. No teman, no vamos a hablar del empobrecimiento de los países de África, asaltos a la valla de Melilla ni sobre la frontera Schengen. No soy analista político ni lo pretendo y no creo que sea el tema que les motiva a escuchar estos podcasts. La historia que paso en breves minutos a presentarle lleva por título “El bóvido que surgió del Magreb”, en un marcado juego de palabras realizado con el título de la obra escrita por John Le Carré y adaptada a la gran pantalla por Martin Ritt con Richard Burton como protagonista, recuerden: “El espía que surgió del frío”. Su nombre es Ammotragus lervia, pero en el vecindario es conocido con el nombre de aoudad, muflón del Atlas, o más familiarmente, arruí. En efecto, el inmigrante no es otro que este bóvido de pelaje rojizo y curvada cornamenta que deambula por nuestros riscos.

Se trata de un animal que alcanza el metro y medio de largo y el metro de altura si medimos ésta hasta los hombros del cuadrúpedo, presentando los machos mayores dimensiones que las hembras. Muestran una cola lanosa y notablemente alargada de hasta 20 cm de longitud, lo que marca la diferencia con respecto a otros parientes caprinos. Salvo en la zona de la barba (presente en ambos sexos y que alcanza la parte delantera del cuello) y la cola, su cuerpo está recubierto de un pelaje corto y rojizo, como si de un recordatorio de las arenas del Sáhara se tratase. Ambos sexos muestran cuernos curvos, que pueden alcanzar los 60 cm, que nuevamente son algo más grandes en el caso del macho.

El caracal es un felino que hasta hace poco tiempo se creía pariente del lince. Hoy día, sabemos que tiene más en común con el serval (con el que llega a hibridar) que con el lince, motivo por el que dejó de llamarse Linx caracal y pasó a denominarse Caracal caracal.

La dieta de este solitario animal la componen líquenes, hierbas, arbustos y ramas de acacia, siendo asimismo capaces de beber grandes cantidades de agua cuando la encuentran. Obviamente, en un ambiente tan xérico como el desierto del Sáhara, el agua no abunda. Entre sus depredadores, se encuentra el caracal (Caracal caracal), un félido que habita las sabanas y zonas desérticas del continente africano, que siente especial predilección por las crías. Los adultos por su parte no conocen más depredador que el ser humano, y antaño, cuando eran más frecuentes en la zona septentrional de África, el leopardo (Panthera pardus).

Como bien habrán oído, he dicho antes que los adultos de arruí sólo cuentan con el hombre como principal depredador. Imagino que se estarán haciendo ya la pertinente composición de lugar, pero aún no alcanzan a vislumbrar en toda su plenitud lo poliédrico del problema. ¿Cómo llega esta especie a la Península Ibérica? Allá por la década de los 70’s del pasado siglo y como consecuencia de la creciente demanda de nuevas especies cinegéticas de caza mayor. España, seguía la corriente generalizada en toda Europa desde mediados del siglo XX en que los cazadores buscaban cobrarse la pieza más extraordinaria y extravagante de cuanta fauna estuviese al alcance de sus bolsillos. Este es ni más ni menos el contexto histórico en que se introduce en “nuestra tierra de conejos” además de nuestro protagonista, su primo hermano, el muflón (Ovis orientalis).

La Caldera de Taburiente fue declarado Parque Nacional el 6 de Octubre de 1.954, siendo la segunda área protegida de la comunidad canaria (tras el Parque Nacional del Teide).
El origen de la caldera reside en la existencia de un cráter relativamente extenso con lava que, al enfriarse da lugar a un paisaje basáltico como el que se aprecia en la imagen.

Aunque la introducción del arruí se realizó en primera instancia en el murciano Parque Natural de Sierra de Espuña a partir de ejemplares venidos tanto del Zoo de Casablanca como Zoo de Francfort, éstos se expandieron rápidamente debido a la ausencia de depredadores, la abundancia de comida y a la alta tasa de natalidad derivada de éstos, lo que les llevó a colonizar las vecinas sierras del Cambrón y del Gigante. Empero, el caso más polémico de introducción lo encontramos en el archipiélago de las islas afortunadas, en concreto en la isla de La Palma, donde se introdujo a la par que en el resto de la geografía española. Concretamente, se introdujeron en la zona norte de la ínsula con graves consecuencias para la flora autóctona, donde las poblaciones de escobón (Chamaecytisus proliferus) se han visto mermadas en las últimas décadas, tal y como publicaron investigadores de la Universidad de la Laguna en la revista Biological Conservation en el año 2.011.

El tagasaste es un pequeño arbusto de la familia Fabácea que crece con suma facilidad en pendientes y laderas. En la actualidad se está utilizando para recuperar zonas degradadas como escombreras o vertederos.

La población de arruí se estima hoy día en unos 300-350 individuos localizados en el Parque Nacional de Caldera de Taburiente, donde cualquier tipo de caza está prohibida, pero donde se produce una grave disputa entre colectivos de cazadores y biólogos. De esta forma, los biólogos piden que sea erradicada esta especie de la isla, dado el grave daño provocado sobre la flora autóctona local, mientras que por el otro, los cazadores se resisten a rechazar el monto económico que supone abatir a un ejemplar que se escapa de la zona del Parque Nacional. Con todo ello, el cabildo autorizó en varias ocasiones la erradicación de este artiodáctilo, pero lo escarpado del terreno y la inaccesibilidad de algunas zonas han puesto trabas más que suficientes de cara a localizar a los ejemplares, con lo que se ha tenido que permitir en los últimos años cazar individuos de arruí de manera selectiva para controlar la población de los mismos en La Palma, mecanismo que hasta el momento tampoco está dando buenos resultados por las dificultades anteriormente citadas.

Cuando se introduce una especie de fuera en un nuevo ecosistema las consecuencias pueden ser devastadoras, más aún si el animal en cuestión tiene la capacidad de pasear por terrenos escarpados, inaccesibles para el hombre. En la isla de La Palma lo saben muy bien, pues ha mermado las poblaciones de una Fabácea que le debe resultar apetitosa (se está cultivando como planta forrajera en zonas de Nueva Zelanda y Australia) cuyo origen se localiza en las laderas volcánicas de esta isla canaria. Mientras tanto, deberemos seguir a la escucha de los avances del arruí y cómo afecta a las poblaciones de tagasaste o falso árbol de la alfalfa.

Hasta aquí esta nueva entrega de los podcast de Drosophila. Sean felices, disfruten de la ciencia y mientras tanto, no olviden visitar nuestra web: www.drosophila.es.

Sobre Eduardo Bazo Coronilla

Miembro del equipo de redacción de Boletín Drosophila, Licenciado en Biología en la Universidad de Sevilla. Ha colaborado en calidad de alumno en prácticas con el grupo de investigación de Plantas Acuáticas, Cambio Climático y Aerobiología (PLACCA) del Dpto. de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Farmacia en la Universidad de Sevilla a la órdenes de Pablo García Murillo. Apasionado de la Botánica y la Micología (en la que se está iniciando), es un sagaz conocedor de la orquidioflora andaluza que disfruta a la par del senderismo y la buena música rock.

Responder

Tu correo no será público Campos requeridos marcados *
Puedes usar HTML en tu comentario: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>