Aristolochia baetica L.

Aristolochia baetica L.

Aristolochia baetica L.

Descripción

Aristolochia baetica L.En este caso hablamos de una planta que aun pareciendo pequeña puede alcanzar los 4 metros de longitud. Se trata de una especie trepadora que suele estar asociada a otras plantas que usa como soporte. A lo largo de su tallo se encuentran de forma alterna unas hojas con forma de corazón.

Las flores son la parte más característica de esta planta ya que tienen una forma de S que empieza por un ensanchamiento globoso, llamado utrículo, y termina abriéndose al exterior de forma similar a una campana. En su interior encontramos unos pelos con una función que más adelante comentaremos. Para atraer a los insectos, las flores, emanan distintos olores que atraen a multitud de insectos a su interior.

Los frutos debido a su similitud a pequeños melones le han dado el nombre común de “melonera” y por lo general suelen ser usado como lugar de incubación de distintas especies de insectos, cuya invasión suele manifestarse en forma de pequeños orificios oscuros.

Aristolochia baetica L.Distribución

Esta especie la podemos encontrar distribuida por el sur de la Península Ibérica pudiéndose ver en toda Andalucía, Algarve, Murcia y de forma dudosa en el sur de la comunidad Valenciana. También podemos encontrarla en Marruecos.

Usos Medicinales

Su nombre proviene del griego “aristos“, que es útil y “locheia“, nacimiento, y hace referencia a su uso durante mucho tiempo para facilitar los partos y en grandes cantidades puede tener efectos abortivos debido a la presencia de distintos componentes como la aristoloquina, alcanfor y trimetilamina. Esta planta es tóxica y tiene efecto sobre las mucosas provocando en altas dosis paradas respiratorias.

Curiosidades

Aristolochia baetica L.La forma de la flor puede parecer un simple capricho de la naturaleza pero si algo nos ha demostrado la evolución es que nada es caprichoso y en este caso no va a ser distinto. Los pelos que aparecen en la flor están dispuestos de tal manera que favorecen la entrada de los insectos, atraídos por los efluvios, pero impiden su salida. Para evitar la autofecundación primero maduran las flores femeninas por lo que si algún insecto trae polen será este el que fecunde la planta. Posteriormente maduran las masculinas depositando el polen sobre los insectos atrapados y convirtiéndolos en mensajeros de sus genes. Finalmente los pelos pierden su tensión y permiten la salida de los distintos insectos que acudirán a otras plantas donde repetirán el proceso.

Aristolochia baetica L.

Autor: Juan Pedro Serrano

Este artículo apareció en el número 5 de Boletín Drosophila.

 

 

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