Cotorras invasoras, es hora de actuar

Pareja de cotorra de Kramer

Pareja de cotorra de Kramer.

Cuando caminas por Sevilla, no es raro cruzarte con un grupo de cotorras. Sus cantos se han vuelto ya algo común, como el de los gorriones o los mirlos. ¿Quién iba a pensar que algo tan exótico nos iba a parecer normal? Pero lo cierto es que esta realidad puede que tenga los días contados.

Los más observadores se habrán percatado que en realidad hay dos tipos de cotorras. Ciertamente son dos especies: la cotorra argentina (Myiopsitta monachus) y la de Kramer (Psittacula krameri). Y ambas están consideradas como especies invasoras en España. Cuando se habla sobre este problema, uno de los culpables que se suelen señalar son las sueltas de mascotas. Es decir, es muy atractivo tener unas aves de plumas verdes en casa, pero resultaron ser unas mascotas muy ruidosas. Así que sus propietarios se decantaron por concederles la libertad. Aunque en el caso de las cotorras se repite esta historia, no siempre es así. En Israel la introducción de estas aves se produjo por criterios “estéticos”, al considerar que el país se beneficiaría de la presencia de hermosas especies tropicales.

En los años 80 la organización SEO/BirdLife ya advirtió de las posibles consecuencias de estas sueltas. En una carta al ministerio, informaban que las cotorras podrían llegar a ser una plaga en España, como estaba pasando en otros países europeos. La primera detección de las cotorras de Kramer en Europa se produjo en Inglaterra durante 1969 y actualmente se cree que en el país hay más de 8.000 parejas reproductoras. A esta especie, originaria de Pakistán y la India, ya la podemos encontrar en Alemania, Austria, Bélgica, Eslovenia, Francia, Holanda e Italia. Sin embargo, las cotorras argentinas llegaron a Europa durante la década de los 80, mientras que en EEUU hicieron su aparición en los 60. El estudio genético de las poblaciones invasoras permitió determinar que ambas provenían de una región al sur de Brasil, Argentina y Uruguay.

La expansión por el continente europeo las ha puesto ya bajo lupa. En 2016 se publicaba el primer censo en Europa de la cotorra de Kramer, realizado por la red de investigación ParroNet. Llegaron a la conclusión de que había al menos 85.000 ejemplares. Aunque de momento ninguna de las dos especies aparecen en el Listado Europeo de Especies Invasoras Preocupantes, quedando las decisiones en el tejado de los países miembros.

Pero ¿cuántas de estas cotorras habitan en España? Para ello, la organización SEO/BirdLife puso en marcha un censo durante los años 2015 y 2016. De esta forma, se determinó que en España había unas 3.000 cotorras de Kramer, estando su mayor núcleo en Sevilla y Madrid. Pero cuando hablamos de cotorras argentinas, las cifras se disparan: más de 20.000. Siendo Madrid, Barcelona y Málaga las ciudades con más presencia de ellas.

Cotorra argentina comiendo fruta.

Cotorra argentina comiendo fruta.

Dado el creciente número de aves, muchos llaman a las administraciones a actuar. Y es que estas especies pueden suponer un grave problema para las ciudades, la biodiversidad y la agricultura. En su hábitat nativo, las cotorras de Kramer son consideradas una plaga ya que atacan los cultivos. En los países donde es introducida se comporta de igual manera, como ya saben los agricultores de girasol, palmera datilera o almendros de Israel. Lo mismo sucede con la cotorra argentina. Un estudio publicado en 2016 ya advertía sobre los efectos de esta especie sobre los cultivos del área metropolitana de Barcelona. La especie causó pérdidas del 37 % en la producción de pera o del 28 % en la del maíz, entre otros cultivos.

Aunque son especies que de momento se centran en núcleos urbanos, también pueden generar problemas al medio ambiente. Por ejemplo, en Sevilla supone “un problema de conservación para otras especies autóctonas, como el nóctulo gigante (Nyctalus lasiopterus) o el cernícalo primilla (Falco naumanni) “ como apunta Jesús Pinilla, delegado de SEO/BirdLife en la Universidad Pablo de Olavide. Además, a nivel de infracturas urbanas, los nidos de las cotorras argentinas pueden dañar las instalaciones eléctricas. O incluso provocar la caída de árboles, con el consiguiente peligro para los ciudadanos.

Debido a ello, algunos ayuntamientos de España están tomando cartas en el asunto. Para ello “existe un amplio abanico de artículos científicos que describen los métodos y resultados obtenidos en distintos países sobre el control de cotorras, que deben ser utilizados para tomar las decisiones oportunas” comenta Pinilla. Considerando que se deben emplear aquellos que “cumplan la legalidad vigente en materia de seguridad, conservación de la naturaleza y bienestar animal”. A este respecto se puede mencionar el caso de Reino Unido, donde fueron detectadas entre 100 y 150 cotorras argentinas. El gobierno puso en marcha en 2011 un plan consistente en atrapar las aves con redes. De esta forma, la invasión fue controlada en el 2014.

nóctulo gigante

La colonia de nóctulo gigante en la ciudad de Sevilla se está viendo afectada por la presencia de la cotorra de Kramer.

En enero de este año, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife inició un programa de control. Se estima que la población de cotorra argentina ronda el centenar, mientras que de Kramer habría más de 400. Para ello, se capturarán las aves y trasladarán a núcleos zoológicos con políticas de eutanasia cero. Sin embargo, el Ayuntamiento de Sevilla se ha decantado por una estrategia totalmente distinta, inspirada en la experiencia de Zaragoza. Anteriormente, los planes de esterilización de los huevos punzando los embriones con aguas finas y alargadas, habían fracasado en la ciudad aragonesa. En el año 2015 la población de cotorras argentina alcanzaba los 1.400 ejemplares. Por ello, la administración se decantó por usar escopetas de aire comprimido, quedando actualmente apenas 30 ejemplares en la ciudad.

La erradicación en Sevilla la realizará una empresa, que comenzará a cazarlas en el Parque Maria Luisa y la zona de la Cartuja. El plan cuenta con el asesoramiento de la Estación Biológica de Doñana, centro dependiente del CSIC. Dicha estrategia está pensada para erradicar la especie de la ciudad en un plazo de dos a tres años. Según Martina Carrete, una de las científicas que asesora el proyecto, “la única alternativa que tenemos en Sevilla es la caza, porque el gran número de individuos que hay que capturar para ser efectivos, en una ventana temporal como la que pide el Ayuntamiento, no es viable”. Y añade que cuando hablamos de poblaciones grandes “las capturas no han sido efectiva en ningún escenario en el que se ha intentado erradicar estas especies”. Conforme a este plan, también remarca que cuando acabe “habría que establecer un protocolo de seguimiento ya que cabe esperar que no podamos ser 100 % efectivos”. De esta forma se prevendría la aparición de nuevas poblaciones.

 La actuación sólo de los ayuntamientos puede parecer insuficiente ante un problema de carácter nacional o incluso europeo. Por ello, las administraciones municipales piden la implicación de los gobiernos autonómicos y del nacional. Para Carrete, “Es un tema de competencias ya que la ley sobre especies invasoras insta a las administraciones competentes a realizar los controles. Según la lectura que hacen las administraciones autonómica o nacional, eso le corresponde a las administraciones municipales.” Pero sin duda alguna “debe de haber un plan coordinado a nivel nacional” pues “no tiene sentido que un ayuntamiento trabaje y el que está al lado no haga nada”.

Desde SEO/BirdLife apuntan a la misma dirección. Según Pinilla “las competencias en materia de conservación de la biodiversidad recaen en la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, por lo que es necesaria la implicación directa de esta Administración para elaborar y poner en marcha el plan de gestión de la especie aunque, como es lógico, debe existir una adecuada coordinación con el Ayuntamiento de Sevilla.”

En este sentido, la Junta de Andalucía ya está trabajando en el borrador de un programa marco para la erradicación de las cotorras. Siendo Sevilla el primer Ayuntamiento que lo ejecutará.

Sobre Ángel León

Presidente de la Asociación Cultural de Divulgación Científica Drosophila. Licenciado en Biología por la Universidad de Sevilla. Máster en Comunicación Científica, Médica y Ambiental por la Universidad Pompeu Fabra. Persigo la meta de la divulgación y la comunicación científica como medio de vida. Es así como nace la idea de llevar la revista Boletín Drosophila desde el Campus de Reina Mercedes de Sevilla al vasto mundo online. Puedes encontrarme en angelleon@drosophila.es o en @tsalawaly.

One thought on “Cotorras invasoras, es hora de actuar

  • Por mayracz - Responder

    Hola
    Es una lástima que hayan dejado correr el problema hasta que ahora “no tengan más opción” que la caza, lo cual me parece deplorable. Si en su momento hubieran actuado como otros gobiernos mencionados en el artículo, la historia sería diferente. Saludos, buen blog.

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