Vampiros, la verdad tras las capa.

 

Nosferatu, una de las primeras recreaciones de un vampiro para el cine

Nosferatu, una de las primeras recreaciones de un vampiro para el cine

En esta ocasión, y viendo la buena acogida que ha tendido nuestro desmintiendo a los hombres lobos, nos hemos decidido por seguir en nuestra cruzada para aclarar la ciencia que hay tras ciertas leyendas, concretamente en este caso tras los vampiros. En primer lugar contaros que, como en el caso anterior, nos centraremos en los vampiros de las leyendas. Nada de capas, aunque me venía de perlas para el título, ni de temibles criaturas quinceañeras y que brillan bajo el sol.

El mito del vampiro es común en los folclores de muchas culturas, con sutiles o grandes diferencias, siempre cubren la necesidad de personificación o encarnación del mal y por tanto de los instintos animales primitivos del hombre.

Aunque el aspecto de estas criaturas varía según el folclore y muchas de las características que hoy día damos por sentados provienen de la literatura, principalmente de la novela Drácula de Bram Stoker, podemos determinar unas características básicas:

  • Fueron humanos que al fallecer no pudieron pasar al “otro lado”.
  • Presentan tez blanca, así como pelos, uñas y dientes más  largos que al ser enterrados.
  • Se podían transformar en murciélagos y niebla, aunque según otros relatos también en perros, gatos, ovejas y caballos.
  • Se alimentan de “fluido vital”, cosa que la sociedad rápidamente identificó como la sangre. En algunas culturas son antropófagos.
  • Presentan las características propias de un super-depredador, es decir, mucha fuerza y velocidad, así como una extrema dificultad para darle muerte.
Recreación de un ejemplar atacando a un cerdo

Recreación de un ejemplar atacando a un cerdo

Ya os los he presentado, ahora llega lo bueno. Para tratar este tema nos vamos a centrar en dos puntos: los murciélagos vampiros y las enfermedades que afectaban a la sociedad cuando estas leyendas se hicieron fuertes. Dejamos a un lado el tema de la transformación en animales, cosa que ya explicamos en un breve pasado y los personajes históricos que se han asociados a vampiros.

La zoología apoya el mito al existir un grupo de murciélagos hematófogos, es decir, los desmondontinae se alimentan de sangre. Existen 3 especies, todas de origen americano, que se nutren exclusivamente de sangre: el vampiro común (Desmodus rotundus), el vampiro de patas peludas (Diphylla ecaudata) y el vampiro de alas blancas (Diaemus youngi). Aunque las tres especies muestran claras diferencias entre sí, cosa que ha hecho que cada una se encuentre como una única especie de su género, sus diferencias con los murciélagos no hematófagos es clara, es decir, teóricamente el hábito hematófago apareció una única vez, teniendo las tres especies un ancestro común.

Se alimentan de animales de sangre caliente (mamíferos y aves), para ello se apoyan en la total oscuridad de la noche. Al encontrar una presa dormida, aterriza sobre ella o cerca, siendo los murciélagos con mejor movilidad en tierra existentes. Gracias a su nariz y al sensor de radiación infrarroja situado en ella, localiza el lugar donde la sangre fluye cercana a la piel y muerde. La zona de la mordedura ha de estar carente de pelo, en caso de que el animal lo presente, el murciélago usará su afilados dientes para dejar la zona descubierta.Su saliva, rica en compuestos anticoagulantes, facilita que la sangre fluya fuera de las víctimas, favoreciendo la alimentación mediante lametones.

Teniendo este tipo de alimentación tan peculiar, es normal que se asociara rápidamente al folclore de nuestra temática.

Respecto a las enfermedades hay gran variedad de ellas asociadas al vampirismo, sobre todo aquellas que actuaban con epidemias y que debido a su capacidad de contagio podían acabar con un poblado en poco tiempo. Normalmente este tipo de enfermedades dejaban al paciente en cama sumido en auténticos delirios por la fiebre. Cosa que por mi parte se parece mucho a cómo nos presentan a las víctimas del vampiro.

Fide Mirón, española afectada por la enfermedad de Günther

Fide Mirón, española afectada por la enfermedad de Günther

Para empezar tratemos la enfermedad, conocida como enfermedad de Günther o profiria eritropoyética congénita. Se trata de una anomalía genética que se caracteriza por el mal funcionamiento de una enzima encargada de metabolizar las porfirinas, percusores del grupo hemo de la hemoglobina. Esto produce una bioacumulación de porfirinas que dan lugar a una serie de síntomas muy, pero que muy similares a los que se asocian al vampiro en el folclore:

  1. Fotosensibilidad: Se produce una hipersensibilidad a la luz solar, que produce destrucción celular por la producción de peróxidos. Esto da lugar a una gran cantidad de cicatrices y heridas abiertas en la piel. El organismo para evitar este daño produce una crecimiento anormal de bello en las zonas expuestas.
  2. Deformidades: Se destruyen los labios, cosa que deja los dientes expuestos pareciendo estos de mayor tamaño. Se deforman los cartílagos nasales y auriculares, presentando frontalmente los orificios nasales y dando a las orejas aspecto puntiagudo. La acumulación de porfirinas también provoca enrojecimiento de los ojos y los dientes.
  3. Intolerancia al ajo: Parece que una sustancia presente en él puede destruir los grupos hemo, cosa que empeoraría la situación del afectado.
  4. Palidez y ansiedad por la sangre: Los afectados sufren una anemia severa, cosa que como en la actualidad está asociada al color pálido de piel. Esto también explicaría la necesidad de sangre de los vampiros, pues el tratamiento clásico contra la anemia consistía en beber sangre de otros animales. En realidad el tratamiento era poco efectivo dado que los ácidos estomacales acababan con la mayoría de las sustancias de interés.

No es difícil darse cuenta que este trastorno describe casi a la perfección al prototipo clásico de vampiro, pero no solo eso. Podéis imaginaros lo que significaría tener esta enfermedad en la edad media, aislamiento, repudio, incluso en más de una ocasión agresiones, es normal plantearnos que una persona bajo este tipo de circunstancias pudiera perder el buen juicio y comportarse como la sociedad decía que tenía que hacerlo, es decir, como un monstruo.

Estereotipo más extendido del vampiro, gracias a las novelas y el cine

Estereotipo más extendido del vampiro, gracias a las novelas y el cine

Para comprobar que alguien era un vampiro, durante la edad media eran comunes las exhumaciones acompañadas de un golpe con una estaca en el corazón. Si era un vampiro, el cadáver producía una especie de grito que daba fin a su existencia. Esto también tiene su explicación, la fermentación y la putrefacción de los cadáveres puede producir una gran acumulación de gases dentro del cuerpo que eran liberados bruscamente al producirse la presión por la estaca bien aventurada.

Otra enfermedad importante a la hora de hablar de la leyenda, es la peste, es decir, una enfermedad contagiosa producida por Yersinia pestis y transmitida por la pulgas desde los roedores. Es común encontrarla como trasfondo de muchas de la historias existentes sobre vampiros y esto tiene un sentido. Para evitar el contagio muchos de los afectados eran enterrados sin verificar la muerte clínica, cosa que produjo bastantes casos de enterramiento en vivo. Si sumamos las exhumaciones  a la ecuación, podemos hacernos una idea de lo que las mentes de los paladines-exhumadores pensarían al ver nuevas heridas y marcas de uñas producidas en un vano intento de escarpar de tan oscura y macabra prisión.

Para concluir, solo nos queda una enfermedad por tratar sobre el tema. El carbunco, enfermedad contagiosa producida por Bacillus anthracis, que explica perfectamente los síntomas característicos de las víctimas de un vampiro. Los enfermos presentan una sed intensa acompañada de fiebre, alucinaciones y dificultad para respirar, sintiendo en ocasiones como si alguien lo estuviera estrangulando.

Bueno queridos monstruos míos, espero que este “no tan breve” os sirva para poder dormir con el balcón abierto por las noches… siempre que no sea un primero o planta baja… ahí hay que tener miedo a otros. 

 

Sobre Ismael Ferreira Palomo

Licenciado en Biología por la Facultad de Biología de la Universidad de Sevilla y Vicepresidente de la Asociación Cultural de Divulgación Científica Drosophila. Amante de la zoología, la ecología y las ciencias del comportamiento, así como de la divulgación científica. Responsable del breve de los martes y de la sección Fichando Mamíferos de la revista Drosophila. Para contactar conmigo puedes hacerlo por correo en ismael@drosophila.es o en mi twitter personal @criadordelibro. Mi blog personal: El Último Darwin.

3 thoughts on “Vampiros, la verdad tras las capa.

  • Por Alexis Hidrobo - Responder

    Felicitaciones. Estos temas me encantan, yo escribí algo parecido pero no se me ocurrió lo de la peste (ya aprendí algo, gracias). En cuanto al químico del ajo (y la porfirina) se llama alicina y lo puedes leer aquí: http://www.hablandodeciencia.com/articulos/2013/10/31/monstruos-y-ciencia/#more-18452.
    Un gran saludo.
    Alexis.

    • Por Ismael Ferreira Palomo - Responder

      Muchísimas gracias Alexis. Muy interesante tu articulo. Recomiendo su lectura.

  • Por Juan Carlos Vivancos - Responder

    Genial! Valoro el gran trabajo de los artículos en los que se muestra la increíble conexión de la Naturaleza con la sociedad humana. Sobre todo, los que están adornados con tintes históricos y artísticos.

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