Krill: El pequeño gran alimento

Muchos animales de la región antártica como peces, focas, medusas, pingüinos y las bien conocidas ballenas barbadas se alimentan de lo que comúnmente conocemos como krill. La ballena azul (Balaenoptera musculus) puede llegar a medir 27 metros y a pesar unas 200 toneladas, y sin embargo su única fuente de alimento son estos pequeños crustáceos antárticos. De ahí que la palabra krill sea una antigua palabra noruega que significa “comida de ballena”.

La erróneamente llamada “foca cangrejera” (Lobodon carcinophagus) se alimenta también exclusivamente de krill. Esta foca ha desarrollado unos dientes que a modo de criba son capaces de filtrar el agua para alimentarse. Esta foca es uno de los grandes mamíferos más abundantes, con una población que llega a los 15 millones de ejemplares.

Crâne_de_Phoque_crabier

Detalle de los dientes de la foca cangrejera

Como he mencionado antes, el krill está formado por diminutos crustáceos que individualmente son casi invisibles para el ojo humano, ya que miden entre 6 y 60 mm. Lo curioso es que cuando se reúnen en enormes bancos pueden llegar a teñir el agua de rojo. Existen unas 89 especies de krill pero del que vamos a hablar, que es el krill antártico, tiene como mayor representante a Euphausia superba.

Krill

Krill

Son la base de la cadena alimentaria antártica siendo la mayor fuente de proteínas del océano antártico. Suele vivir unos 5 años y cada invierno migra hacia la zona de debajo del hielo marino para sobrevivir alimentándose de la pequeña capa de algas que se forma. Aun así, los adultos pueden sobrevivir sin comer gracias a las reservas de grasa. Cuando llega el verano, las largas horas de luz y el aumento de la temperatura hacen florecer al fitoplancton, que es la base de la alimentación de estos crustáceos. En este momento es cuando el krill alcanza su máxima extensión. Llevan a cabo un ciclo migratorio diario durante el verano, se desplazan cada 12 horas a zonas más profundas para evitar a los depredadores. Este movimiento vertical es le responsable de la mezcla de aguas ricas en nutrientes del fondo con las aguas pobres de la superficie, favoreciendo el crecimiento de muchos otros organismos.

 

 

Sobre Pablo Escribano Álvarez

Graduado en Biología por la Universidad de Sevilla. Estudiante del Máster en Biodiversidad y Biología de la Conservación. Actualmente voluntario del Instituto Jane Goodall  y coordinador regional de la Campaña "Movilízate por la Selva" en Andalucía. Puedes contactar conmigo en: pabloescribano@drosophila.es

4 thoughts on “Krill: El pequeño gran alimento

  • Por Poliandrico - Responder

    Cabe destacar que el interés económico del krill va en aumento, como resultado del avance en las técnicas de descascarillado, que lo hacen mucho más rentable para extraer esos ácidos grasos omega-3 que tan de moda están últimamente.

    Un saludo 🙂

    Personalmente, lo veo un peligro innecesario ya que tenemos fuentes alternativas de omega-3 como las nueces y otros vegetales, además del pescado, y lo que se hace con el aceite de krill básicamente son cápsulas que te las venden a precio de oro, como si no hubiese otra forma de proteger nuestro corazón sin poner en peligro a especies como la foca cangrejera, la ballena azul, etc.

    • Por Poliandrico - Responder

      (el saludo se ha ido a la mitad del comentario o.O)

    • Por Angel León - Responder

      Totalmente de acuerdo contigo. De hecho, ya se ha alertado del exceso de pesca del krill debido a ese interés económico. Eso podría desmoronar toda la cadena alimenticia. Así que mejor comer unas nueces que están más buenas que unas cápsulas.

    • Por Pablo Escribano Álvarez - Responder

      Totalmente de acuerdo. Gracias por el comentario, de esta manera se amplía la información.
      Saludos!

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