Praderas de Posidonia, un antiguo tesoro

Un fruto, conocido como “olive di mare” en Italia

En Febrero de 2012, investigadores del CSIC dieron a conocer lo que podría ser la especie más longeva jamás conocida. Se trataba de  una colonia (basadas en clones) de Posidonia oceanica que contaba a sus espaldas con 100.000 años. Esta especie es un tipo de planta acuática que vive en las aguas del Mar Mediterráneo, de donde es endémica. Y puntualizo, es una angiosperma y no un alga. Presenta flores verdes en espiga y produce frutos flotantes (gracias al contenido en aceites)

Ya bien sea mediante clones o por nuevos individuos, sus poblaciones crean grandes praderas (algunas de 700 kilómetros cuadrados) que se consideran los ecosistemas más complejos del Mediterráneo. Sus hojas que pueden llegar al metro y medio de longitud y el matte (complejo entramado de rizomas, raíces y sedimentos) son el sustento y el refugio ideal para una gran diversidad de animales y vegetales.

Sólo por ello cabría esperar que se protegiera (que afortunadamente así es) a esta especie de los múltiples riesgos que le afectan

Bola de restos de Posidonia

(contaminación, pesca descontrolada, eutrofización, obras costeras, etc). Pero además, resulta que funcionan de manera análoga a los arrecifes de coral protegiendo la costa de la erosión. Por último, su sensibilidad a la contaminación la convierte en un excelente bioindicador de las aguas costeras.

Si algún día paseáis por la playa en invierno (actividad que recomiendo para descubrir su cara no veraniega), estad atentos a los restos vegetales que encontréis. Si veis unas bolas marrones formadas por fibras, es posible que se traten de hojas desprendidas de Posedonia oceanica. Será un indicio de que en el horizonte, bajo el agua, podría vivir un antiguo tesoro de la biología.

Sobre Ángel León

Presidente de la Asociación Cultural de Divulgación Científica Drosophila. Licenciado en Biología por la Universidad de Sevilla. Máster en Comunicación Científica, Médica y Ambiental por la Universidad Pompeu Fabra. Persigo la meta de la divulgación y la comunicación científica como medio de vida. Es así como nace la idea de llevar la revista Boletín Drosophila desde el Campus de Reina Mercedes de Sevilla al vasto mundo online. Puedes encontrarme en angelleon@drosophila.es o en @tsalawaly.

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