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La hipercolesterolemia, o exceso de colesterol en la sangre, es uno de los factores de riesgo más extendidos por el mundo occidental. En algunos casos, como el de Estados Unidos, va unido a un alto porcentaje de población con graves problemas de sobrepeso y obesidad. La causa es el alto contenido en grasas de los alimentos más consumidos en este país.

Los intentos por cambiar los hábitos alimentarios y la aparición de productos sin grasa no han tenido los efectos deseados en la cultura gastronómica de los países desarrollados. La solución podría estar en una sustancia llamada olestra, que es una grasa artificial que carece de efectos sobre el organismo porque no se absorbe como las restantes grasas.

La clave se encuentra en que las grasas naturales están formadas por una molécula de glicerol ligada a tres moléculas de ácidos grasos, mientras que la olestra reemplaza el glicerol por sucrosa, que es capaz de enlazarse con 6, 7 u 8 ácidos grasos. Este mayor número de enlaces impide a las enzimas llegar a la sucrosa y romper la molécula, por lo que no se absorbe. Aprobada en 1995 para ciertos usos (los snacks y aperitivos) por la Food and Drug Administration (FDA), el organismo americano que controla las nuevas sustancias lanzadas al mercado, la olestra se ha convertido en un reclamo comercial de gran éxito y se espera que se apruebe su uso en otros muchos productos más.

Sin embargo, los expertos advierten contra los riesgos inherentes a este sustituto, ya que puede producir espasmos estomacales, diarrea y otras alteraciones. Además, si se dejan de consumir grasas naturales el organismo puede llegar a tener déficit de algunas vitaminas liposolubles, como las A, E, D y K, y que aunque se ingieran en los alimentos o como complemento vitamínico sólo se absorben ligadas a los ácidos grasos. La misma suerte podrían padecer los carotenos, presentes en frutas y verduras, y que son también liposolubles, por lo que no son absorbidos por el organismo sin la concurrencia de los ácidos grasos.

Fuente:

Biología por J. Alcami, J.J. Bastero, B. Fernández, J. Mª Gómez de Salazar, Mª Jesús Méndez, A. Ogayar y M. Sánchez. Ed. SM.