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Del 7 al 11 de mayo, la Universidad de Sevilla celebrará su Semana Verde para implicar a toda la comunidad universitaria en la reducción, reutilización y reciclaje de sus residuos y promover la recogida selectiva y selección de vidrio, envases y residuos de envases.

Se podrá asistir a tres talleres de reciclaje: Creación con vidrio reciclado (7 de mayo, Facultad de Fisioterapia), Esculturas Ensambladas (8 de mayo, Facultad de Bellas Artes) y Percusión (9 de mayo, Facultad de Ciencias de la Educación). El martes, día 8 de mayo, se celebrará la jornada “El Reciclaje Tiene su Punto”. Se realizará en el Campus de Reina Mercedes de 10:00h a 18:0h. Durante ese tiempo estará expuesta la exposición Recapacicla y se podrá participar en la Gymkhana “Humor Amarillo, Verde y Azul”.

Durante los días 10 y 11 de mayo tendrán lugar las jornadas “Los residuos en nuestra sociedad: una visión multidisciplinar”. Organizado por la Consejería de Medio Ambiente y la US en colaboración con la FAMP, Ecoembres y Ecovidrio, se ofrecerá un curso formativo con las últimas novedades en investigación de reciclaje y gestión de residuos sólidos urbanos. Como guinda del curso se realizará la visita a las instalaciones de LIPASAM de Montemarta Cónica para conocer in situ el proceso del reciclado.

Más información e inscripción a los talleres y el curso AQUÍ.




Nuestra propia existencia fue el más grande de todos los misterios, pero ya ha dejado de ser un misterio porque está resuelto. Darwin y Wallace lo resolvieron — Richard Dawkins

Introducción

Los anfípodos caprélidos, a pesar de su importancia en los ecosistemas marinos, habían sido muy poco estudiados en el Estrecho de Gibraltar. De hecho este grupo de crustáceos ha sido escasamente investigado a nivel mundial. Sin embargo, en los últimos años, el Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla ha desarrollado una línea de investigación centrada en los caprélidos  que ha contribuido al conocimiento de estos pequeños crustáceos. Entre los principales resultados puede destacarse el descubrimiento en los últimos años, en aguas del Campo de Gibraltar y áreas próximas, de ocho especies nuevas para la ciencia: Caprella caulerpensis, C. ceutae, C. monai, C. paramitis, C. pseudorapax, C. sabulensis, C. takeuchii, Parvipalpus onubensis. Por otra parte, otras seis especies se han encontrado por primera vez en aguas del Estrecho de Gibraltar y han sido redescritas: Caprella erethizon, C. fretensis, C. grandimana, C. hirsuta, C. tuberculata y Pseudoprotella inermis. En total, son 28 las especies de crustáceos caprélidos encontradas hasta el momento en el Campo de Gibraltar. Además de estos trabajos de carácter taxonómico, se han desarrollado estudios sobre el comportamiento, la alimentación y el hábitat de los caprélidos en el Estrecho de Gibraltar y sobre su utilidad como organismos bioindicadores de la calidad ambiental de las aguas en las zonas costeras.

Morfología

Los crustáceos caprélidos tienen una morfología muy peculiar que recuerda por su aspecto a las mantis religiosas. Tienen dos pares de antenas y el cuerpo está formado por siete segmentos. Presentan dos pares de pinzas a las que se denominan gnatópodos; el primer par suele ser más pequeño que el segundo y normalmente los segundos gnatópodos suelen estar más desarrollados en los ejemplares machos que en las hembras. El número de patas (pereiópodos) es variable, pueden aparecer los cinco pares (desde el pereonito 3 hasta el 7) o bien sólo tres pares en los pereonitos 5-7. En muchos géneros los pereiópodos 3 o 4 están reducidos o ausentes, como en el género Caprella, que es el más extendido.

Importancia en el ecosistema

Los caprélidos son pequeños crustáceos peracáridos que desempeñan un papel fundamental en las redes tróficas de los ecosistemas marinos. La mayoría de las especies son filtradoras activas en el bentos. Algunos caprélidos controlan el crecimiento de los epífitos que se desarrollan sobre las algas. En este sentido los caprélidos son muy importantes en la trofodinámica de los ecosistemas, tanto como consumidores, como sirviendo de presas. Constituyen parte fundamental de la dieta de muchos peces, siendo en muchos casos el alimento básico para los peces pequeños de menos de 10 cm. Recientemente, se ha descubierto que constituyen el alimento exclusivo de algunos moluscos cefalópodos en sus primeros estadios, como sucede en Sepia officinalis. De hecho, se presentan como alternativa interesante en acuicultura, aunque este campo está aún por investigar; los caprélidos podrían servir no sólo como alimento, sino también en biorremediación y cultivos integrados, ya que se alimentan de partículas en suspensión de la columna de agua y podrían utilizarse para reducir la cantidad de materia orgánica en los tanques de cría de especies de interés comercial.

Estudios recientes han demostrado que los caprélidos son muy útiles como bioindicadores de la calidad ambiental del medio marino, pudiendo ser utilizados en los programas de control y seguimiento del grado de contaminación en nuestras costas. Guerra-García y Koonjul (2005) propusieron el uso del caprélido Metaprotella sandalensis para la detección de contaminación por nutrientes en ecosistemas de arrecife de coral en Mauricio. En Japón, Takeuchi et al. (2001) y Ohji et al. (2002) encontraron que los caprélidos son muy adecuados para monitorizar la contaminación por TBTs (compuestos muy frecuentes en las pinturas “antifouling”). A diferencia de lo que ocurre con otros contaminantes como los PCBs y los DDTs, que se acumulan a través de la cadena alimenticia concentrándose en los niveles superiores (grandes peces y mamíferos marinos), los TBTs se concentran en niveles inferiores de la cadena trófica, fundamentalmente en los caprélidos. Esto se debe a que los caprélidos tienen una capacidad metabólica mucho más baja que otros organismos marinos para degradar el TBT y éste se acumula mucho más rápidamente en sus tejidos, lo que les convierte en un grupo ideal para monitorizar las concentraciones de TBT en el medio marino. Por todo ello, este grupo de invertebrados marinos provee de importante información ambiental que debe ser tenida en cuenta en los programas de gestión y conservación de nuestros ecosistemas costeros.

Taxonomía

Hasta el año 1998, el número total de especies de caprélidos descritos hasta el momento era de 290, agrupados en 64 géneros. Desde 1998 hasta la actualidad hemos descrito 60 especies nuevas, 6 géneros nuevos y hemos redescrito 76 especies. De este modo se ha incrementado el número de especies conocidas hasta 350, aumentándose el conocimiento taxonómico de los caprélidos en casi un 20%. Nuestra principal aportación, además de la descripción de nuevos taxones, ha sido la elaboración de monografías de distintas zonas en las que se han incluido claves sencillas con ilustraciones de todas las especies, que pueden ser útiles no sólo para taxónomos especialistas en crustáceos peracáridos, sino también para ecólogos, biogeógrafos, etc. En este sentido se han publicado ya trabajos sobre los caprélidos de Venezuela, Cuba, Colombia, Chile, Brasil, Antártida, Mauricio, Tanzania, China, Tailandia, Filipinas, Indonesia, Papua-Nueva Guinea, Australia, Nueva Zelanda. Estos estudios han generado ya más de 40 publicaciones taxonómicas en revistas internacionales.

Hábitat

Los caprélidos se extienden desde las zonas intermareales hasta profundidades por debajo de los 4500 m. Viven en ambientes diversos pudiendo ser encontrados fácilmente como epífitos de algas, fanerógamas marinas, hidrozoos, briozoos, esponjas, ascidias, sedimentos. Aunque la mayoría tienen vida libre, algunas especies establecen asociaciones muy específicas con otros invertebrados marinos, como las gorgonias, grandes crustáceos y equinodermos. De hecho, existen casos de simbiosis entre los caprélidos y los hidrozoos. Algunas especies viven sobre los caparazones de las tortugas. Por otra parte, un grupo importante de caprélidos, los Cyamidae, presentan un cuerpo muy modificado y son parásitos de cetáceos.

En el Estrecho de Gibraltar hemos recogido muestras desde el intermareal hasta los 45 metros de profundidad y la mayoría de los caprélidos se han encontrado sobre algas. Algunos, sin embargo, tienen preferencia por los hidrozoos (plumas de mar) y también pueden encontrarse sobre corales, equinodermos como las estrellas de mar, ascidias, esponjas y briozoos. Algunos caprélidos tienen los pereiópodos muy alargados y los ojos muy reducidos como adaptaciones a la vida en el sedimento. En el Parque Natural del Estrecho una de las especies dominantes es Caprella grandimana, que vive en la zona intermareal sobre algas coralináceas. A menudo, a pesar de su abundancia, los caprélidos pueden pasar totalmente desapercibidos, ya que adquieren el color del sustrato en el que se encuentran.

Alimentación

Los caprélidos pueden alimentarse de formas muy diversas. Muchas especies son filtradoras, alimentándose de pequeñas partículas en suspensión en la columna de agua que quedan retenidas en las sedas de las antenas. Con ayuda de los primeros gnatópodos y de las piezas bucales ingieren esas partículas que incluyen algas microscópicas, materia orgánica particulada, etc. Otras especies se alimentan por raspado de las superficies donde viven, ingiriendo principalmente detritus que existe sobre los hidrozoos, esponjas o algas en las que viven los caprélidos. Algunos caprélidos son capaces de capturar activamente otros pequeños crustáceos y existen especies, como Phtisica marina, que son caníbales y pueden llegar a devorar completamente a otros individuos de la misma especie. Recientemente, hemos estudiado los contenidos digestivos de 743 ejemplares, representativos de 31 géneros y 62 especies de caprélidos. El trabajo reflejó que la mayoría de las especies se alimentan de detritus, si bien, un porcentaje de especies consume fundamentalmente pequeños crustáceos (copépodos y gammáridos) y pueden considerarse depredadores. Este grupo de especies depredadoras se caracteriza por la ausencia de molar en las mandíbulas, y parece, por tanto que esta estructura se asocia con la ingestión de detritus y no con la trituración de presas.

 Reproducción y dispersión

Los caprélidos presentan un ciclo de vida muy corto (varios meses). El desarrollo es directo y no presentan fase larvaria planctónica. En otros crustáceos, como los cangrejos, de los huevos nacen larvas que pasan a formar parte del plancton y que pueden desplazarse a merced de las corrientes. En el caso de los caprélidos, de los huevos nacen directamente juveniles que tienen el mismo aspecto que los adultos (aunque son de menor tamaño) por tanto la capacidad de dispersión de estos organismos está muy limitada por la ausencia de larvas planctónicas. Resulta paradójico, entonces, que muchas especies de caprélidos sean cosmopolitas. La explicación la encontramos en que muchas especies de caprélidos viven habitualmente sobre sustratos artificiales y son capaces de sobrevivir sujetas a trozos de madera, cuerdas, boyas a la deriva o bien fragmentos de algas o de invertebrados que se han desprendido del fondo y viajan arrastrados por la corriente. Es el llamado “rafting” o “drifting” de los caprélidos, que les permite desplazarse largas distancias y colonizar nuevas zonas.

Alcanzada la madurez sexual (normalmente en varias semanas desde el nacimiento) se pueden diferenciar en el macho un par de penes en el pereonito 7 y en la hembra un par de poros genitales en el pereonito 5. Durante la cópula los penes se introducen en los poros femeninos y se deposita el esperma. Los huevos, normalmente varias decenas, se almacenan en el marsupio de la hembra que los incuba durante varios días. Una vez completado el desarrollo de los huevos, los juveniles emergen del marsupio. En algunas especies existe cuidado parental y los juveniles permanecen adheridos al cuerpo de la madre durante los primeros días (e incluso semanas) de vida, recibiendo protección frente a los depredadores. De las especies del Estrecho de Gibraltar, hasta el momento, sólo hemos observado cuidado parental en Pseudoprotella phasma. En el resto de las especies los juveniles, tras emerger de los huevos abandonan el cuerpo de la madre y se sujetan a pequeñas ramas de algas o hidrozoos donde comienzan a alimentarse para completar el desarrollo a lo largo de varias mudas.

Utilidad como bioindicadores de contaminación en el medio marino

Ya hemos comentado la importancia de los caprélidos en las redes tróficas de los ecosistemas marinos, filtrando, depredando y como depositívoros. Además constituyen una fuente de alimento muy importante para muchas especies de peces. Pero uno de los aspectos aplicados más interesantes que justifica el interés de los caprélidos es su uso como bioindicadores de la calidad ambiental de las zonas costeras. Hemos demostrado recientemente en el Estrecho de Gibraltar que estudiando la comunidad de caprélidos de una zona determinada podemos conocer, sin necesidad de llevar a cabo costosos análisis físico-químicos, si la zona en cuestión está o no contaminada. Esto se debe a que distintas especies de caprélidos tienen requerimientos diferentes. Cuando en una zona encontramos especies como Caprella santosrosai, C. ceutae, C. danilevskii, C. penantis y C. liparotensis, podemos estar seguros de que se trata de una zona de aguas limpias, oxigenadas, con valores altos de hidrodinamismo y niveles bajos de materia orgánica y sólidos en suspensión. Estas especies son muy sensibles a la contaminación orgánica y a la falta de oxígeno y desaparecen en zonas perturbadas por la acción del hombre. Sin embargo otras especies como Phtisica marina, Pseudoprotella phasma y Caprella acanthifera son capaces de soportar valores elevados de materia orgánica y valores muy bajos de hidrodinamismo y pueden resistir incluso ambientes portuarios altamente contaminados por hidrocarburos y metales pesados. De este modo, estudiando los caprélidos podemos conocer la calidad ambiental de nuestros fondos. En todo el Estrecho de Gibraltar hay 28 especies de caprélidos y de éstas, unas 15 son bastante raras y sólo se encuentran de forma esporádica. Por tanto, familiarizándonos con menos de una quincena de especies podemos obtener una información muy valiosa. Teniendo en cuenta que nuestros ecosistemas marinos están cada vez más afectados negativamente por la acción humana, en la actualidad se hacen imprescindibles estudios de impacto ambiental rápidos y efectivos en las zonas costeras. El estudio de los caprélidos se presenta como herramienta biológica útil y alternativa para el monitoreo de la calidad de los fondos marinos del Estrecho de Gibraltar.

J.M. Guerra-García

Laboratorio de Biología Marina, Dpto. Fisiología y Zoología, Facultad de Biología, Universidad de Sevilla




Aquello que podemos medir es por definición sin interés, y aquello en lo que estamos interesados es por definición inconmensurable — Richard C. Lewontin

La Organización Mundial del Turismo estimó en 2007 en 5-7 millones el número total de buceadores deportivos certificados. El aumento permanente tanto del número de buceadores como de destinos de buceo, pone de manifiesto la necesidad de calcular la capacidad de carga que pueden soportar estos sistemas sin verse modificados con objeto de lograr un aprovechamiento sostenible.

Los estudios dirigidos a la evaluación del impacto del buceo deportivo se han basado tradicionalmente en el registro de daños en las denominadas especies “objetivo o diana”. Las especies “objetivo o diana” son especies bioindicadoras sensibles a la acción del aleteo, bien por impactos de tipo mecánico (frágiles al contacto), bien por impactos en la calidad de agua (afectadas por efecto de la continua resuspensión de sólidos). Junto con su sensibilidad al impacto, deben cumplir los siguientes criterios:

-Inmovilidad, para que su presencia-ausencia pueda ser controlada.

-Tamaño de moderado a grande, para facilitar su reconocimiento.

-Abundantes o comunes, con el fin de que su afección tenga relación directa con cambios ambientales del hábitat.

Ejemplos de especies “objetivo o diana” comunes en nuestras costas son: el coral naranja (Astroides calycularis), las gorgonias de los géneros Eunicella, Leptogorgia y Paramuricea, los briozoos Myriapora truncata y Pentapora fascialis y los cordados Holocynthia papillosa, Stolonica socialis y las especies del género Clavellina.

Además, para establecer la capacidad de carga del sistema los estudios de daños sobre especies bioindicadoras deben completarse con estudios en los que se establezca el perfil de comportamiento del buceador. Las investigaciones realizadas en esta dirección, identifican una serie de características importantes a la hora de definir dicho perfil y de relacionarlo con su “peligrosidad” en cuanto a la producción de impactos. Entre estas características destacan:

-Ser hombre o mujer

-El número total de inmersiones realizadas

-Uso cámara de foto y/o linterna

-Hacer la inmersión con o sin guía

-Haber asistido antes del desarrollo de la actividad a una charla de “buenas maneras en la inmersión”

Los dos tipos de buceadores que más impactan por inmersión son el “buceador poco experto” y el “buceador muy experto”. En el primero de los casos el contacto es involuntario y se produce como resultado de la falta de control de la flotabilidad. En el segundo en cambio, el contacto es voluntario y, generalmente, tiene como objetivo fotografiar algún detalle de la flora o fauna marina. El abaratamiento de los equipos fotográficos submarinos, ha ocasionado que en los últimos cinco años su uso pase de ser casi exclusivo a muy generalizado, hecho destacable si tenemos en cuenta que es uno de los elementos que más propician el impacto con el fondo.

Son las administraciones gestoras de los espacios donde se practique el buceo deportivo, las responsables de desarrollar medidas dirigidas a reducir el índice de impacto. Entre las medidas más útiles suelen contarse:

-El diseño de itinerarios submarinos preestablecidos, que reducen el número de buceadores en los puntos más frecuentados

-La elaboración de un “Manual de buenas prácticas”

Es igualmente importante el papel de los centros de buceo, que deben incidir sobre la importancia de evitar el contacto y “educar” a los buceadores en relación a su comportamiento en inmersión.

Aurora Ruíz Tabara

Investigadora de la US




No podemos comprender ni imaginar la belleza ilimitada que nos revelará el futuro gracias a la Ciencia — Isaac Asimov

Las dunas costeras son ecosistemas de elevado valor ecológico y paisajístico, que soportan impactos y perturbaciones ligados al desarrollo urbanístico en la costa y las actividades relacionadas con el turismo. En la Flecha litoral de El Rompido, conservación y uso turístico son intereses enfrentados. Sin embargo, una adecuada gestión de este área protegida puede minimizar los impactos derivados del turismo. Los estudios realizados en la zona por ecólogos de la universidad de Sevilla han proporcionado una base científica sobre la que trabajar. Atendiendo a esta fuente de perturbación (turismo), se han diseñado accesos de control y encauzamiento de los visitantes, así como acciones de restauración dunar mediante cerramientos y captadores de arena. En estos casos, la información ambiental al público posee un papel fundamental.

Puedes leer este artículo de nuestra publicación Número 6 pinchando AQUI.




Aquello que podemos medir es por definición sin interés, y aquello en lo que estamos interesados es por definición inconmensurable — Richard C. Lewontin

Antonio Suárez trabaja en el Departamento de Ecuaciones Diferenciales y Análisis Numérico de la Facultad de Matemáticas en la Universidad de Sevilla.

Drosophila: ¿Qué es una ecuación diferencial?

Antonio: Una ecuación diferencial es una ecuación donde la incógnita es una función, y en la ecuación aparecen las derivadas de la función, pero… ¿por qué son importantes? Porque hay muchas cantidades en las que tú lo que conoces no es la cantidad, si no la variación de esa cantidad y dicha variación la marca la derivada.

D: ¿Qué tipo de ecuaciones diferenciales existen aparte de las ordinarias?

A: Las ecuaciones diferenciales ordinarias son las que solamente tienen una variable X. Cuando estamos en un espacio de varias dimensiones (2,3, etc) aparecen ecuaciones diferenciales derivadas parciales mucho más complejas. Se pueden calcular todas las dimensiones que se quiera, pero lo más normal es una variable para el tiempo y tres para el espacio. De ecuaciones diferenciales hay muchos tipos, entendiendo por tipo a que se pueden resolver. Por ejemplo: Bernoulli, lineal, etc. La mayoría de las ecuaciones diferenciales no se saben resolver, no tiene solución. La ecuaciones diferenciales derivadas parciales son mucho más importantes porque pueden modelar situaciones en oncología, ecología, medicina, mecánica de luidos, física, química… incluso al departamento se ha acercado gente de psicología y periodismo. En concreto, nuestro trabajo es con ecuaciones diferenciales parciales que modelan el crecimiento de los tumores. Concretamente en la angiogénesis, hay que tener en cuenta que en el caso de la medicina se trabaja con seres humanos y el tener un modelo de ecuación con el cual experimentar medicamentos por ejemplo sin tener que administrarlos físicamente, ahorraría una cantidad muy importante de problemas, sobretodo, económicos.

D: Sabemos que son una herramienta muy útil para realizar predicciones naturales, pero ¿se puede predecir todo tipo de fenómeno natural mediante la resolución de ecuaciones diferenciales?

A: No, porque siempre vamos a cometer errores y no es posible escribir toda la realidad en matemáticas, la frase “todo puede escribirse matemáticamente” es mentira. Sí es verdad que hay modelos muy importantes (por ejemplo en meteorología) pero siempre hay algo que se te escapa; coges los factores más importantes: la temperatura y la presión por ejemplo. Pero aquellos con los que cuentas te van hacer cometer un error que puede ser muy pequeño pero fundamental para la resolución. En el caso de la medicina ocurre igual: se toman más factores, los más importantes, pero otros muchos se desprecian. Son una aproximación a la realidad, en algunos casos más exactos que en otros, pero en cualquier caso no pueden describir por completo el comportamiento de cualquier fenómeno excluyendo algunos fenómenos relativamente simples, porque no dependen de muchas variables.

D: ¿Qué es el Caos?

A: El Caos es, pensando en ecuaciones diferenciales, que tú tengas un sistema matemático totalmente determinista y la ecuación tenga una solución totalmente distinta. Eso es el Caos, tú no sabes a priori lo que va a ocurrir.

D: ¿Una ecuación caótica puede aproximarnos más a la predicción de fenómenos naturales concretos? ¿De qué forma?

A: Hay ecuaciones que modelan la realidad que pueden ser caóticas, pero que nos vayan a aproximar más, lo dudo. En el caso de determinadas ecuaciones meteorológicas por ejemplo, sólo son viables aquellas predicciones para como máximo tres días, porque el fenómeno en cuestión puede empezar en condiciones muy similares y al cabo de cinco días terminar en condiciones muy distintas de las esperadas porque se van acumulando errores. Siempre que se hace una medición se comete un error que puede ser pequeño, pero la acumulación de los pequeños errores puede ocasionar que la solución sea totalmente distinta. El sistema es caótico, y por ello necesitamos un modelo matemático que englobe el Caos, pero no sabemos si ello nos va a ayudar a modelar fielmente la realidad.

D: ¿Cuáles son las publicaciones más punteras e interesantes en el campo de las ecuaciones diferenciales?

A: Quizás la más relevante internacionalmente es la “Journal Of Differential Equations”, pero están muy especializadas en matemáticas. No tienen una proyección más social como puede ser Nature. Son para un ámbito más reducido.

D: Qué la dirías a los estudiantes de biología acerca de las matemáticas y las ecuaciones diferenciales.

A: Sobre las matemáticas, pues que posiblemente están mal enfocadas, que las vemos muy rápido. Nosotros hacemos autocrítica: vemos muchas cosas en muy poco tiempo. Las matemáticas deben ser vistas como herramienta para un científico, y en concreto para un biólogo. Tiene que saber interpretar una función, una tabla, una gráfica, y en concreto las ecuaciones diferenciales que son una herramienta muy, muy poderosa y moderna para interpretar muchos factores biológicos, muchas dinámicas de poblaciones que podrían ser interesantísimas si se aplicaran con más tiempo. De hecho, Don Enrique Figueroa está en contacto con nosotros e intentamos hacer un modelo de una planta de Doñana. Se intenta que no sólo exista relación matemático-biológica, no sólo con el alumnado, sino también a nivel de departamentos, pero es muy complicado porque los lenguajes son muy distintos. Los profesores de matemáticas entendemos que no entendáis las matemáticas porque queremos ver muchas cosas y tenemos muy poco tiempo. Además, tenemos un factor muy importante y es que muchos de los alumnos no han visto matemáticas en Bachillerato, lo cual no es culpa de ellos, sino del sistema, dejémoslo ahí. Yo me quedaría con que la vierais como vuestra herramienta.

Ángel Armesto García y Manuel D. Bermudo Galvan

son estudiantes de biología.

Entrevista incluida en el número 3




La ciencia avanza a pasos, no a saltos. — Thomas Macaualay


Por Ángel Armesto García

- Ángel Armesto: ¿Qué problemas engloba el cambio climático?

- Enrique Figueroa: Bueno, el primer problema que engloba es la aceptación. Es decir, hay sectores que no lo aceptan: unos porque creen que científicamente no está bien sustanciado y otros no lo aceptan porque no quieren parar un cierto ritmo de desarrollo o pagar el precio que significaría poner medidas al cambio climático. Pero el primer problema que viene aquí es la aceptación del sí o no. Por parte de las personas que aceptamos que hay un cambio climático y que debemos actuar de forma responsable para evitarlo. Por parte de los sectores productivos, de forma que aquellos sectores induzcan de forma positiva. Tomando conciencia. Por otro lado, los agentes sociales, los gobernantes, los responsables políticos, que empiecen a tomar medidas desde arriba para, creyendo que esto es un problema, remediar y mitigar los efectos. Entonces, el cambio climático tiene dos niveles: uno es lo que hacemos nosotros que fomente el cambio climático, y luego cómo mitigamos nuestra incidencia. Segundo, cómo nos adaptamos al cambio una vez que venga.

Esto exige comportamientos sociales muy claros, acciones políticas muy claras y acciones de gobierno muy claras. Es decir, acciones de mitigación para evitar contribuir y acciones de adaptación a la situación que pueda generar. Por ejemplo: si aquí en Andalucía, cada vez hay menos agua, pues cómo hacemos para que no haya menos o cómo utilizamos eficientemente la que tengamos. Mitigación es que si el cambio está siendo provocado por la emisión de CO2, pues ¿cómo hacemos para emitir menos?

Ahora, los problemas que engloba son la aceptación y los problemas que genere. Evidentemente, el sur de España va a ser la zona de Europa a la que más afecte. Porque se va a ver afectada por todo el “paquete”. Por ejemplo, la subida del nivel del mar: si sube se modificará la línea de costa, con toda la incidencia que eso puede tener sobre el sector turístico y sobre todo, sobre las especies naturales. Nos va a afectar con menos agua, probablemente períodos secos del año más largos. Va a aumentar la evapotranspiración potencial. Va a aumentar la temperatura, con lo que el déficit hídrico aumenta, unido a que vengan inviernos muy lluviosos puntualmente. Es decir, períodos muy secos y períodos de agua muy torrencial. Con lo cual nuestro paisaje y nuestros ríos no están preparados para canalizar ese agua.

Otro problema que puede haber es la extinción de especies, es decir, incidencia en la biodiversidad. Otro puede ser la subida de plagas o de vectores infecciosos que ahora mismo no tenemos. Incidiría en la agricultura a través de la salinización de suelos y si hay menos agua disponible puede sufrir un gran problema.

También una mayor incidencia de sucesos meteorológicos extremos, como pueden ser en nuestro caso la gota fría o los anticiclones. Eventualmente pueden aparecer ciclones tropicales por nuestras latitudes.

AA: ¿Cuáles son las causas más aceptadas?

- EF: La más aceptada es el efecto invernadero, es decir, el aumento de la temperatura de la atmósfera debido al incremento de la concentración de gases de efecto invernadero. Dicho efecto es bueno para el planeta, eso está claro. Es una causa de nuestra temperatura actual. Pero en exceso subirá la temperatura, lo que llevará a cambiar el equilibrio energético del planeta. Eso llevaría a las modificaciones en las masas de aire y de agua que cambiaría la meteorología. Esto conllevará cambios en el clima. Por eso se habla de “cambio global”. Por ejemplo, la llamada “cadena transportadora oceánica” podría verse modificada. Podría verse modificada la ubicación de los frentes de los anticiclones. La causa: los gases de efecto invernadero. ¿Qué gases? Pues la estrella sigue siendo el CO2, porque la contribución de éste es casi del 70%. Y el CO2 lo producen los sistemas naturales, evidentemente los bosques producen este gas. Pero el balance es a favor de lo que absorben, no de lo que producen, con lo cual la incidencia en la atmósfera es humana. El 70% del CO2 que va a la atmósfera es humano, de esto el 40% viene de la industria y un 60% viene de fuentes no reguladas, como el tráfico. Éste es un gran responsable, y la eficiencia técnica de los edificios.

Los edificios producen mucho CO2 porque no se construyeron para no producirlo. No se tienen en cuenta en la construcción medidas bioclimáticas ni medidas de eficiencia que permitan que produzcan menos CO2. Y luego la movilidad artificial, hay gente que usa el coche porque lo tiene que usar y gente que lo usa porque le da la gana. Todo eso lleva a una mayor incidencia de dicho gas.

AA: ¿Es demasiada la alarma con la que nos bombardean los medios de comunicación?

- EF: Yo creo que no. Creo que es prudente que haya cierta alarma. Ahora mismo no hay forma de demostrar si hay cambio climático o no, pero hay suficientes evidencias para pensar que eso pueda ser verdad. Con lo cual no creo que haya demasiada alarma social, es más yo creo que debería haber más. Yo echo de menos más alarma social. Echo de menos que la televisión nos bombardee, que la radio nos bombardee… Es decir, que no nos anuncien tantos coches, que no nos bajen de precio los “todoterrenitos”… Yo no digo que no nos anuncien coches, pero por lo menos que el gobierno nos diga que los coches producen CO2 y que nos digan qué estamos haciendo mal. Es decir, que se lo crea el gobierno de una manera clara. Porque se lo ha creído, pero no lo está haciendo ver, a mi gusto, de una forma convincente a través de anuncios, televisión… Yo lo echo de menos en la televisión pública, la privada que haga lo que quiera. Pero la pública, que anuncie mucho más que programas y que nos diga qué tenemos que hacer. Con lo cual, demasiada alarma, no. Al revés, yo creo que hay poca alarma. Es decir, tenemos que alarmarnos más, por si es verdad. Porque cuando sea verdad y lo podamos demostrar, probablemente ya no haya tiempo. Y segundo, muchas cosas que hay que hacer para mitigar el cambio climático, habría que hacerlas de todas formas para lograr un mayor equilibrio social en el planeta. Con lo cual, por una cosa o por otra tenemos que actuar.

AA: ¿Crees que podríamos predecir lo que pase?

- EF: Podemos predecir lo que pase viendo lo que está pasando o creando modelos que lo predigan. Ahora mismo hay cientos de evidencias de que algo está pasando. Con lo cual, eso nos hace pensar que tenemos que tomar ciertas medidas. Hay bio-indicadores que nos hacen pensar que eso puede ser. Y luego, hay modelos: la Junta de Andalucía y la Consejería de Medio Ambiente tienen un modelo de la incidencia del cambio climático en Andalucía si llegara a su último término en cien años, que es muy agorero, que es horroroso como sea verdad. Con lo cual ¿qué significa? Que tenemos que tomarlo con precaución en el sentido de que, si esto es verdad, aquí tenemos un modelo que nos augura muy mal futuro en Andalucía. Con lo cual, tenemos que empezar a tomar medidas a nivel de la comunidad y fomentarlas a nivel de la nación. Fomentar medidas en Europa y en el mundo. Yo ya he oído decir “qué más da que nosotros tomemos medidas contra el cambio climático si los Estados Unidos no las va a tomar, ni China”. Bueno, eso es un argumento muy pobre para mí, yo tendré que tomar lo que en conciencia crea que tengo que tomar. Probablemente hay personas que para ciertas cosas no tienen conciencia, pero yo creo que hay una conciencia social individual que hay que manifestarla.

Esa conciencia social hay que llevarla al Ayuntamiento y hacer que actúe. Tenemos que llevarla a la Junta de Andalucía., al gobierno de la nación y que éste lo lleve al gobierno de Europa. Y que Europa actúe y presione a los Estados Unidos. Yo no puedo presionarlos, no tengo capacidad para eso. Tengo la capacidad de poner un cartel en la calle, que vale lo que vale. Pero yo sí puedo presionar a través de los colectivos sociales democráticos. Esa presión puede venir desde abajo, lo que se llama “control de abajo-arriba”. O puede venir de arriba-abajo. Pero si la hacemos nosotros, los poderes públicos se tienen que ver forzados a hacerlo. Si todos pedimos a gritos que actúen, tendrán que actuar. ¿Por qué? Porque la alternativa es que no les votemos. Usted o actúa o no lo voto. Actuará.

Evidentemente, hay un plan andaluz de estrategia contra el cambio climático, hay un plan de acción en el Ayuntamiento. Pero tenemos que llevarlo a la práctica. Es decir, llevarlo de una forma decidida y en eso los ciudadanos tenemos que ayudar. Si nos dicen que tenemos que apagar las luces, que tenemos que coger menos el coche, que tenemos que salir menos de noche, y nos convencen, quizá tengamos que hacer eso. Decirle al gobierno “está bien que nos lo digáis, porque lo vamos a hacer”. Y el gobierno dirá “da igual que lo diga porque no me van a hacer caso”. No, no. Queremos hacer caso, y queremos que lo hagan.

Enrique Figueroa es profesor de Ecología

en la Universidad de Sevilla;

Ángel Armesto García es estudiante de biología.

Entrevista incluida en el Número 1




Soy de las que piensan que la ciencia tiene una gran belleza. Un sabio en su laboratorio no es solamente un teórico. Es también un niño colocado ante los fenómenos naturales que le impresionan como un cuento de hadas — Marie Curie