Las dunas costeras son ecosistemas de elevado valor ecológico y paisajístico, que soportan impactos y perturbaciones ligados al desarrollo urbanístico en la costa y las actividades relacionadas con el turismo. En la Flecha litoral de El Rompido, conservación y uso turístico son intereses enfrentados. Sin embargo, una adecuada gestión de este área protegida puede minimizar los impactos derivados del turismo. Los estudios realizados en la zona por ecólogos de la universidad de Sevilla han proporcionado una base científica sobre la que trabajar. Atendiendo a esta fuente de perturbación (turismo), se han diseñado accesos de control y encauzamiento de los visitantes, así como acciones de restauración dunar mediante cerramientos y captadores de arena. En estos casos, la información ambiental al público posee un papel fundamental.

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