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Se trata de una especie del género Picea (que pertenece a la especie que tradicionalmente se usa para decorar las casas europeas durante Navidad) que habita en la provincia de Dalarna (Noruega). La planta en cuestión tiene una antigüedad de unos 9.550 años, convirtiéndose hasta la fecha en el ejemplar vegetal vivo más antiguo que habita la Tierra.

La parte visible del árbol (de unos 4 metros de altura aproximadamente) tiene una antigüedad que se data en torno a los 600 años de edad, pero es su raíz, la que de manera ininterrumpida, debido a la capacidad de clonarse a si mismo, ha conseguido hacer de este ejemplar el más longevo. Este suceso se debe a que, aunque el tronco y los tallos de esta Picea tienen vida útil de alrededor de unos 600 años, tan pronto éstos mueren surgen unos nuevos de las reservas de la raíz, haciendo de esta manera que el árbol aumente sus expectativas vitales.

Los antiguos remanentes de las raíces del árbol fueron datados a través de la técnica del radiocarbono (que utiliza el isótopo carbono-14 (14C) para determinar la edad de materiales que contienen carbono hasta unos 60.000 años). Los estudios fueron llevados a cabo por Leif Kullman, profesor del departamento de ecología y ciencia ambiental de la Universidad de Umeå en Suecia y director de la investigación. Además en este estudio se encontraron otros ejemplares de antiguos arbustos de entre unos 5000 y 6000 años. Los investigadores piensan que los análisis de estos árboles podrían ayudar a esclarecer como hoy en día las plantas se adaptan a los cambios climáticos.

Kullman piensa que de ser cierto esto, es posible afirmar que “la desglaciación ocurrió mucho antes de lo que se cree” y que “incluso la era glacial pudo haber sido mucho más corta de lo que hasta ahora se sabe”.

Eduardo Bazo Coronilla

es estudiante de biología.

Breve incluido en el Número 1




Nada tiene sentido en biología excepto a la luz de la evolución — Theodosius Dobzhansky

Realizado por Eduardo Bazo Coronilla

Día 26 de Febrero 2008 se abre oficialmente el Banco Mundial de Semillas. Se trata de una iniciativa conjunta del Instituto Internacional de Recursos Genéticos de Plantas y de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU. La versión moderna del Arca de Noé que empezó siendo un sueño en Junio de 2006 se hace hoy realidad en la isla Noruega de Longearbyen (perteneciente al archipiélago de Svalbard) con el fin último de salvaguardar y asegurar la biodiversidad de los cultivos alimentarios del mundo y así preservarla para generaciones posteriores. La cámara subterránea en esta isla remota acogerá unos 1.500 millones de semillas y tres millones de variedades en un túnel reforzado con hormigón a 700 metros de profundidad en una montaña, guardado por dos puertas de acero y controlado remotamente desde Suecia. Este búnker bajo el hielo se encuentra a una temperatura de 18ºC bajo cero y hasta allí han llegado en los últimos meses miles de muestras de semillas de todas partes del mundo, muchas de ellas procedentes también de bancos nacionales. El primer envío que llegó a este remoto lugar procedía de África, desde donde el Instituto Internacional de Agricultura Tropical envió veinte cajas con 7.000 muestras de semillas de 36 países africanos.

Eduardo Bazo Coronilla es estudiante de biología

Breve incluido en el Número 0




La ballena azul o Balaenoptera musculus, con sus 23 metros de largo y sus 84 toneladas, es el animal más grande que jamás ha existido en nuestro planeta.