Las he visto crecer en las cunetas
y en las medianas de las autopistas,
en jardines privados y lujosos
y rodeando bloques de ladrillo
en suburbios tan tristes como el hombre.
Me sorprende que sean tan bonitas,
que se adapten tan bien a cualquier medio,
que precisen tan pocas atenciones.
Me sorprende que sean venenosas.
                                         Amalia Bautista (Madrid, 1962)
 

Así es, las adelfas (Nerium oleander, de la familia Apocynaceae), cuyo origen es la cuenca del Mediterráneo, es un arbusto perennifolio  que tiene unas hojas lanceoladas enteras y unas flores de 3-4 cm de diámetro, generalmente de colores rosas, blancas y amarillas. Esta planta, de crecimiento rápido, normalmente florece en primavera y continúa la floración hasta la llegada de otoño. Los frutos son de color pardo-rojizo con semillas provistas de un penacho de pelos. Como bien dice la poesía, es una planta muy toxíca ya que sus hojas contienen unas sustancias digitálicas utilizadas como componentes de productos raticidas. Puede producir la muerte del hombre y los animales que lo ingieren, por tanto, hay que evitar que los niños (y los no tan niños)  tengan contacto con ella. Generalmente, se distribuyen en zonas cercanas a algún curso de agua, como orillas de ríos y arroyos, aunque también se la puede encontrar en barrancos, ramblas y cunetas.

Fuentes:

Junta de Andalucía: Paisajes. Ed. con motivo de la Semana Europea de la Movilidad (2009)

www.infojardin.com

www.arbolesornamentales.es




Popeye, el héroe del cómic, conseguía su energía a partir de las espinacas y parece que las máquinas del futuro también lo harán.

Un grupo de investigadores del Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Estados Unidos), liderado por Elias Greenbaum, estudian para ello la fotosíntesis que se produce en las hojas de esta planta. Existen unos centros, formados por estructuras en las que se enlazan proteínas y pigmentos, donde la clorofila recibe la luz solar y a partir de ella desprende los electrones que son los que la planta utiliza para provocar la reacción química de la fotosíntesis.

Dado que las espinacas son especialmente ricas en estas estructuras, han conseguido extraer estos centros de reación y aislarlos de la planta. El resultado es que, en ellos, se sigue produciendo el desprendimiento de electrones al ser iluminados por la luz solar, aunque, al no disponer de agua ni dióxido de carbono, no se llega a completar el proceso. Esta emisión de electrones es, sin embargo, aprovechable como corriente eléctrica, consiguiéndose una diferencia de potencial en cada centro de reacción de un voltio, relativamente importante teniendo en cuenta que los centro miden apenas unos 6 nm.

La primera aplicación de Greenbaum ha imaginado para estas estructuras es el suministro de energía a unas máquinas que los ingenieros de todo el mundo están desarrollando dentro de un campo denominado nanotecnología, cuya característica es que se trata de máquinas tan pequeñas que resultan imperceptibles a simple vista. Se pretende que estas máquinas, dotadas de microprocesadores igualmente minúsculos, permitan trabajar en espacios muy pequeños, como el interior de los ordenadores, reparándolos sin necesidad de abrirlos o viajar por los vasos sanguíneos para reparar lesiones o depositar fármacos en el lugar exacto del cuerpo donde sean necesarios.

Fuente:

Biología por J. Alcami, J.J. Bastero, B. Fernández, J. Mª Gómez de Salazar, Mª Jesús Méndez, A. Ogayar y M. Sánchez. Ed. SM.




La ciencia avanza a pasos, no a saltos. — Thomas Macaualay