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Bueno dentro del tema de los incendios podríamos hacer referencias a muchos problemas administrativos y de carácter cívico pero nos vamos a centrar en los distintos factores fisiológicos que convierten a nuestra flora en pasto de llamas cada poco tiempo.

En primer lugar y como aspecto fundamental nuestro clima mediterráneo claramente estacional presenta un verano propenso a  la sequia con elevadas temperaturas y drásticas bajadas en los recursos hídricos disponibles, esto permite la acumulación de materia orgánica muerta incluso adherida aun a los individuos vivos, pues los descomponedores no pueden actuar bien con tan poco agua.

Al ser plantas tolerantes al estrés hídrico, presentan un bajo contenido en agua, estando vivas pero secas, además en su mayoría tienen una estructura de ramas finas divergentes que permiten mejor la aireación y por tanto la combustión,  que los troncos gruesos.

Otro punto importante a tener en cuenta, es que nuestra flora tiene tendencia a acumular compuestos secundarios volátiles e inflamables.

En su mayoría parece que los motivos que hacen a nuestra flora fácil pasto del fuego, son a su vez aquellos que le permiten sobrevivir en un ambiente seco con elevado estrés hídrico.

Antes de despedirme me gustaría dejaros tranquilos al deciros que la mayoría de nuestras plantas, presentan estrategias tanto pasivas, resistiendo el fuego (ej. El corcho del alcornoque) o activas recolonizando rápidamente pro rebrote y germanización la zona incendiada, rica en nutrientes de fácil absorción.