En la naturaleza, cualquier población crece hasta un punto donde se detiene, en el que el número de nacimientos y muertes se iguala, gracias a la limitación de recursos. Dicho punto se denomina capacidad de carga, definida como, la máxima población de una especie concreta que puede ser soportada indefinidamente en un hábitat determinado sin disminuir permanentemente la productividad de éste (Ress, 1996).
La huella ecológica, concepto acuñado por William Ress y Mathis Wackernagel como “el área de territorio productivo o ecosistema acuático necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población definida con un nivel de vida específico, donde sea que se encuentre este área”; En otras palabras, el número de hectáreas necesarias para cubrir las necesidades, sean del tipo que sean, y de asimilar los residuos. La Huella Ecológica, está calculada a nivel mundial como 1,9 hectáreas, es decir, si cada persona de este planeta necesitara sólo 1,9 hectáreas, el sistema Tierra sería sostenible, y no tendríamos que preocuparnos del cambio climático, de la crisis de energías y todos los problemas que hoy nos afectan.
En este articulo ponemos algo mas claro este concepto de huella y hacemos una pequeña referencia a Sevilla y su huella. Puedes leerlo en nuestra publicación Número 6, pincha AQUÍ.
Escrito por Angel León a las 13 jul, 2011 en Artículos, Headline | 498 views | Etiquetas: Cambio Climático, Contaminación, Ecología, Huella ecológica, Mathis Wackernagel, William Ress | 0 comentarios
Nada tiene sentido en biología excepto a la luz de la evolución
— Theodosius Dobzhansky
Por Ángel Armesto García
- Ángel Armesto: ¿Qué problemas engloba el cambio climático?
- Enrique Figueroa: Bueno, el primer problema que engloba es la aceptación. Es decir, hay sectores que no lo aceptan: unos porque creen que científicamente no está bien sustanciado y otros no lo aceptan porque no quieren parar un cierto ritmo de desarrollo o pagar el precio que significaría poner medidas al cambio climático. Pero el primer problema que viene aquí es la aceptación del sí o no. Por parte de las personas que aceptamos que hay un cambio climático y que debemos actuar de forma responsable para evitarlo. Por parte de los sectores productivos, de forma que aquellos sectores induzcan de forma positiva. Tomando conciencia. Por otro lado, los agentes sociales, los gobernantes, los responsables políticos, que empiecen a tomar medidas desde arriba para, creyendo que esto es un problema, remediar y mitigar los efectos. Entonces, el cambio climático tiene dos niveles: uno es lo que hacemos nosotros que fomente el cambio climático, y luego cómo mitigamos nuestra incidencia. Segundo, cómo nos adaptamos al cambio una vez que venga.
Esto exige comportamientos sociales muy claros, acciones políticas muy claras y acciones de gobierno muy claras. Es decir, acciones de mitigación para evitar contribuir y acciones de adaptación a la situación que pueda generar. Por ejemplo: si aquí en Andalucía, cada vez hay menos agua, pues cómo hacemos para que no haya menos o cómo utilizamos eficientemente la que tengamos. Mitigación es que si el cambio está siendo provocado por la emisión de CO2, pues ¿cómo hacemos para emitir menos?
Ahora, los problemas que engloba son la aceptación y los problemas que genere. Evidentemente, el sur de España va a ser la zona de Europa a la que más afecte. Porque se va a ver afectada por todo el “paquete”. Por ejemplo, la subida del nivel del mar: si sube se modificará la línea de costa, con toda la incidencia que eso puede tener sobre el sector turístico y sobre todo, sobre las especies naturales. Nos va a afectar con menos agua, probablemente períodos secos del año más largos. Va a aumentar la evapotranspiración potencial. Va a aumentar la temperatura, con lo que el déficit hídrico aumenta, unido a que vengan inviernos muy lluviosos puntualmente. Es decir, períodos muy secos y períodos de agua muy torrencial. Con lo cual nuestro paisaje y nuestros ríos no están preparados para canalizar ese agua.
Otro problema que puede haber es la extinción de especies, es decir, incidencia en la biodiversidad. Otro puede ser la subida de plagas o de vectores infecciosos que ahora mismo no tenemos. Incidiría en la agricultura a través de la salinización de suelos y si hay menos agua disponible puede sufrir un gran problema.
También una mayor incidencia de sucesos meteorológicos extremos, como pueden ser en nuestro caso la gota fría o los anticiclones. Eventualmente pueden aparecer ciclones tropicales por nuestras latitudes.
AA: ¿Cuáles son las causas más aceptadas?
- EF: La más aceptada es el efecto invernadero, es decir, el aumento de la temperatura de la atmósfera debido al incremento de la concentración de gases de efecto invernadero. Dicho efecto es bueno para el planeta, eso está claro. Es una causa de nuestra temperatura actual. Pero en exceso subirá la temperatura, lo que llevará a cambiar el equilibrio energético del planeta. Eso llevaría a las modificaciones en las masas de aire y de agua que cambiaría la meteorología. Esto conllevará cambios en el clima. Por eso se habla de “cambio global”. Por ejemplo, la llamada “cadena transportadora oceánica” podría verse modificada. Podría verse modificada la ubicación de los frentes de los anticiclones. La causa: los gases de efecto invernadero. ¿Qué gases? Pues la estrella sigue siendo el CO2, porque la contribución de éste es casi del 70%. Y el CO2 lo producen los sistemas naturales, evidentemente los bosques producen este gas. Pero el balance es a favor de lo que absorben, no de lo que producen, con lo cual la incidencia en la atmósfera es humana. El 70% del CO2 que va a la atmósfera es humano, de esto el 40% viene de la industria y un 60% viene de fuentes no reguladas, como el tráfico. Éste es un gran responsable, y la eficiencia técnica de los edificios.
Los edificios producen mucho CO2 porque no se construyeron para no producirlo. No se tienen en cuenta en la construcción medidas bioclimáticas ni medidas de eficiencia que permitan que produzcan menos CO2. Y luego la movilidad artificial, hay gente que usa el coche porque lo tiene que usar y gente que lo usa porque le da la gana. Todo eso lleva a una mayor incidencia de dicho gas.
AA: ¿Es demasiada la alarma con la que nos bombardean los medios de comunicación?
- EF: Yo creo que no. Creo que es prudente que haya cierta alarma. Ahora mismo no hay forma de demostrar si hay cambio climático o no, pero hay suficientes evidencias para pensar que eso pueda ser verdad. Con lo cual no creo que haya demasiada alarma social, es más yo creo que debería haber más. Yo echo de menos más alarma social. Echo de menos que la televisión nos bombardee, que la radio nos bombardee… Es decir, que no nos anuncien tantos coches, que no nos bajen de precio los “todoterrenitos”… Yo no digo que no nos anuncien coches, pero por lo menos que el gobierno nos diga que los coches producen CO2 y que nos digan qué estamos haciendo mal. Es decir, que se lo crea el gobierno de una manera clara. Porque se lo ha creído, pero no lo está haciendo ver, a mi gusto, de una forma convincente a través de anuncios, televisión… Yo lo echo de menos en la televisión pública, la privada que haga lo que quiera. Pero la pública, que anuncie mucho más que programas y que nos diga qué tenemos que hacer. Con lo cual, demasiada alarma, no. Al revés, yo creo que hay poca alarma. Es decir, tenemos que alarmarnos más, por si es verdad. Porque cuando sea verdad y lo podamos demostrar, probablemente ya no haya tiempo. Y segundo, muchas cosas que hay que hacer para mitigar el cambio climático, habría que hacerlas de todas formas para lograr un mayor equilibrio social en el planeta. Con lo cual, por una cosa o por otra tenemos que actuar.
AA: ¿Crees que podríamos predecir lo que pase?
- EF: Podemos predecir lo que pase viendo lo que está pasando o creando modelos que lo predigan. Ahora mismo hay cientos de evidencias de que algo está pasando. Con lo cual, eso nos hace pensar que tenemos que tomar ciertas medidas. Hay bio-indicadores que nos hacen pensar que eso puede ser. Y luego, hay modelos: la Junta de Andalucía y la Consejería de Medio Ambiente tienen un modelo de la incidencia del cambio climático en Andalucía si llegara a su último término en cien años, que es muy agorero, que es horroroso como sea verdad. Con lo cual ¿qué significa? Que tenemos que tomarlo con precaución en el sentido de que, si esto es verdad, aquí tenemos un modelo que nos augura muy mal futuro en Andalucía. Con lo cual, tenemos que empezar a tomar medidas a nivel de la comunidad y fomentarlas a nivel de la nación. Fomentar medidas en Europa y en el mundo. Yo ya he oído decir “qué más da que nosotros tomemos medidas contra el cambio climático si los Estados Unidos no las va a tomar, ni China”. Bueno, eso es un argumento muy pobre para mí, yo tendré que tomar lo que en conciencia crea que tengo que tomar. Probablemente hay personas que para ciertas cosas no tienen conciencia, pero yo creo que hay una conciencia social individual que hay que manifestarla.
Esa conciencia social hay que llevarla al Ayuntamiento y hacer que actúe. Tenemos que llevarla a la Junta de Andalucía., al gobierno de la nación y que éste lo lleve al gobierno de Europa. Y que Europa actúe y presione a los Estados Unidos. Yo no puedo presionarlos, no tengo capacidad para eso. Tengo la capacidad de poner un cartel en la calle, que vale lo que vale. Pero yo sí puedo presionar a través de los colectivos sociales democráticos. Esa presión puede venir desde abajo, lo que se llama “control de abajo-arriba”. O puede venir de arriba-abajo. Pero si la hacemos nosotros, los poderes públicos se tienen que ver forzados a hacerlo. Si todos pedimos a gritos que actúen, tendrán que actuar. ¿Por qué? Porque la alternativa es que no les votemos. Usted o actúa o no lo voto. Actuará.
Evidentemente, hay un plan andaluz de estrategia contra el cambio climático, hay un plan de acción en el Ayuntamiento. Pero tenemos que llevarlo a la práctica. Es decir, llevarlo de una forma decidida y en eso los ciudadanos tenemos que ayudar. Si nos dicen que tenemos que apagar las luces, que tenemos que coger menos el coche, que tenemos que salir menos de noche, y nos convencen, quizá tengamos que hacer eso. Decirle al gobierno “está bien que nos lo digáis, porque lo vamos a hacer”. Y el gobierno dirá “da igual que lo diga porque no me van a hacer caso”. No, no. Queremos hacer caso, y queremos que lo hagan.
Enrique Figueroa es profesor de Ecología
en la Universidad de Sevilla;
Ángel Armesto García es estudiante de biología.
Entrevista incluida en el Número 1
Escrito por Angel León a las 30 abr, 2010 en Artículos, Headline | 432 views | Etiquetas: Cambio Climático, Concienciación, Contaminación, Divulgación, Ecología, Universidad de Sevilla | 1 comentario
La ciencia avanza a pasos, no a saltos.
— Thomas Macaualay