Comúnmente la envidia tiene una connotación negativa, y acostumbramos a intentar evitarla, o a enjuiciar de forma negativa a una persona “envidiosa”. Sin embargo somos envidiosos genéticamente, es decir, viene determinado en nuestros genes, y sin saberlo nos supone una ventaja.

Según el estudio realizado por Antonio Cabrales, Catedrático del Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, la envidia ha sido seleccionada evolutivamente. La selección natural ha hecho que el ser envidioso suponga una ventaja.

La explicación es más sencilla de lo que pueda parecer: si existen unos recursos limitados (territorio, comida, pareja, etc) se intentará conseguir con mayor presión más que los demás para tener ventaja, pero no solo esto, sino que además se tenderá a que la diferencia entre ambos sea mayor. Esto provocará que ante un conflicto se tenga una gran ventaja, o ante una lucha (por ejemplo conseguir pareja) tendrá más posibilidades de ganar el que más recursos tenga y de perder el que tenga menos.

De aquí puede haber surgido el sentimiento de envidia, y que este haya sido una ventaja, siendo importante no solo acumular recursos sino más que los demás individuos.

Para probar esta teoría en humanos utilizó técnicas llamadas de teorías de juegos, en las que por medio de un sistema informático estudiantes tomaban decisiones que tenían efectos monetarios concretos sobre ellos y otras personas. Además para profundizar en el análisis ha realizado diversos estudios para ver cómo afecta la envidia a variables de tipo salarial o empresarial. Todos los datos obtenidos le llevan a confirmar su hipótesis.




Ismael Ferreira (derecha) y un servidor (izquierda) grabando en los estudios de Canal Sur Radio en Sevilla

Ismael Ferreira (derecha) y un servidor (izquierda) grabando en los estudios de Canal Sur Radio en Sevilla

Entre el 20 y el 22 de noviembre de 2013 Ismael Ferreira y un servidor asistimos al I Taller de divulgación científica, Ciencia para todos los públicos organizado por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). Allí tuvimos la oportunidad de conocer a un nutrido e interesante grupo de personas que trabajan en la divulgación en el ámbito de Andalucía. Susana Escudero y Emilio García eran unas de estas personas. El Radioscopio es su caballo de batalla para llevar la ciencia al gran público. Y no lo hacen nada mal. Cuando presentaron el programa en una de las charlas del taller quedamos cautivados por la magia de la radio. Desde el mismo día que los conocí su página web tiene un hueco entre  mis marcadores.

Pero la sorpresa vino después, la semana siguiente al taller. Ellos también habían quedado cautivados por Drosophila, en concreto con el monográfico de Zoología Marina que recién habíamos publicado. Y llegó la propuesta desde Granada: grabemos un programa de El Radioscopio sobre las maravillas del mar. No nos pudimos negar y aquí tenéis el resultado:

Veinticinco minutos de viaje submarino




La ciencia avanza a pasos, no a saltos. — Thomas Macaualay

Titanoboa cerrejonensis es el nombre de la especie de serpiente más grande que jamás ha existido en la historia de la Tierra, superando al antecesor dueño de este título, la Gigantophis garstini que llegaba a medir 10,7 metros de longitud. Nuestra especie, la Titanoboa, es la única representante de su género y presentaba una longitud media de 13 m con un peso estimado de 1135 kg.

 

Reconstrucción de la titanoboa

Reconstrucción de la especie.

Fue descubierta en la actual Colombia, y según los abundantes restos encontrados parece ser que era un animal relativamente común. Según los restos encontrados podría incluso haber devorado cocodrilos y tortugas gigantes. 

Las serpientes no pueden regular su temperatura corporal, esto implica que la existencia de animales de gran tamaño como el de nuestro caso, implica que una temperatura superior a la actual. Un animal de estas dimensiones no podría existir en la actualidad, muriendo de frío. En el caso concreto de la Titanoboa sería necesario una temperatura media de 32 grados, 4 grados por encima de la temperatura media del lugar actual del yacimiento en la actualidad.

 




La ciencia avanza a pasos, no a saltos. — Thomas Macaualay

Según los últimos estudios realizados queda demostrado que la habilidad para tocar un instrumento, para las artes plásticas, escénicas, el baile u otro tipos de aptitudes o capacidades relacionadas las llevamos en los genes.

Partiendo de esta base hay que tener en cuenta que no se hereda la habilidad o virtuosismo del progenitor, sino unas aptitudes o capacidades iniciales que habría que desarrollar. Esto se debe a que tiene una fuerte influencia del ambiente, es decir, podemos llevar en nuestros genes una gran capacidad para tocar el piano pero si no nos enseñan nunca llegaremos a desarrollarla aunque nuestro padre o nuestra madre sea un genio en la materia.

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La explicación podría estar en el circuito cerebral que permite este tipo de habilidades. Una persona con aptitudes por ejemplo para el dibujo va a tener un gran desarrollo en las partes del cerebro que le permitan tener una mayor visión espacial, cálculo de proporciones, creatividad, percepción de formas. Una persona con gran capacidad para componer música tendrá igualmente un circuito cerebral predispuesto genéticamente a ello.

Esto no significa que una persona que no nazca con esta predisposición no pueda lograr a alcanzar los mismos niveles de perfección que una persona que si haya nacido con ellos, puesto que la plasticidad cerebral nos permitirá siempre desarrollar habilidades y que nuestro cerebro se adapte a ellas aumenta o disminuyendo el número de conexiones neuronales en unas u otras zonas.

En cualquier caso esta sería la explicación del conocido dicho de “el talento musical se salta una generación”, ya que podría ser un juego de genética o deberse a la estimulación y desarrollo de las habilidades. Por tanto el artista nace y se hace.




La ciencia avanza a pasos, no a saltos. — Thomas Macaualay

AyudaEl altruismo se define como aquella conducta en la que se sufre un perjuicio en beneficio de otro. Pero ¿Existe realmente la conducta altruista o solo en apariencia? ¿Es el ser humano altruista por naturaleza? ¿Podemos hablar de altruismo en otras especies?

Diversos estudios como los de Tomasello, psicólogo del instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, muestran que el ser humano es altruista por naturaleza. Tomasello realizó una serie de estudios con niños y chimpancés. En ambos casos realiza una serie de experimentos en los que comprueba la actitud altruista de los individuos. En los estudios con niños una prueba, por ejemplo, consistía en que el investigador fingía estar tendiendo la ropa y dejaba caer una pinza. El niño la recogía y se la daba a él al ver que el investigador no alcanzaba a cogerla y la necesitaba. Con esto demostraba que el niño es altruista por naturaleza, ya que él no conocía al investigador al que ayudaba y no iba a obtener ningún beneficio.

Según muchos investigadores, incluido el propio Tomasello, esta conducta altruista innata del ser humano va siendo modificada con la edad. Esto se debe a que las interacciones sociales, especialmente las de reciprocidad, favorecen y benefician esta tendencia altruista. Pero a medida que el niño va creciendo se hablaría más de “favores” que de actos altruistas propiamente dichos, ya que se espera en un futuro obtener un posible beneficio.

En el caso de los estudios con chimpancés igualmente se les somete a una serie de pruebas, las mismas que para los niños y niñas pero adaptadas a estos animales. Un ejemplo sería una situación en la que la investigadora está limpiando sobre una mesa con una esponja y finge que se le cae la esponja y no puede alcanzarla. En ese momento el joven chimpancé la recoge y se la entrega. De esta forma comprueba que existen pautas de altruismo similares a humanos en chimpancés.

ChimpancéRespecto a humanos adultos existen diversos estudios de distinto tipo pero ninguno concluyente. Cuando hablamos por ejemplo de personas que son conocidas como “personas altruistas” que pertenecen a ONGs o que participan en proyectos para los que tienen que emplear su esfuerzo y energía por el bien de otros: ¿están siendo realmente altruistas? ¿no obtienen beneficio? Para muchos psicólogos y neurocientíficos el hecho de que su sistema nervioso reciba un aumento de dopamina y serotonina (hormonas relacionadas con el placer) que producen lo que comúnmente denominamos “satisfacción personal” implicaría que ya están obteniendo un beneficio. Esto se justifica explicando que la persona que llamamos altruista está actuando para conseguir esa satisfacción personal, por lo que sí obtendría beneficio y en consecuencia habría que plantearse si realmente es altruismo.

Según Richard Dawkins, autor de El gen egoísta, el altruismo podría explicarse solo porque cuando ayudamos a otro individuo estamos ayudando probablemente a un familiar. Éste portaría un porcentaje mayor o menor de nuestros genes. Por ello, lo que estamos haciendo es igualmente intentar preservar nuestros genes.

Si contrastamos esto con los estudios de Tomasello y Warneken, en sus estudios el investigador no conoce al niño previamente. Entonces, la teoría del gen egoísta no podría explicar esta actuación.

Además si tenemos en cuenta el caso de los estudios con primates no humanos, se ha comprobado la existencia de altruismo interespecífico. Es decir, entre especies, puesto que el chimpancé estaría ayudando a un ser humano de forma gratuita.

Si lo miramos desde un punto de vista evolucionista, la selección natural a simple vista no tendría por qué favorecer una conducta que parece ser perjudicial para el individuo. Sin embargo, si lo analizamos detenidamente nos podemos plantear que quizás esta actitud altruista favorece la supervivencia del grupo. De esta manera se crean redes de retroalimentación en las que muchos pueden ser beneficiados. Así la selección natural puede haber favorecido la aparición de estos comportamientos.

Sin embargo, con los estudios existentes no se puede afirmar o negar de forma concluyente la existencia del comportamiento altruista. Son necesarios por tanto más estudios que despejen las dudas sobre si realmente obtiene un beneficio o si no existe un perjuicio para el individuo altruista.




La ciencia avanza a pasos, no a saltos. — Thomas Macaualay

Estos días de familia y de festejos, también son días propicios para contraer o esparcir enfermedades, concretamente hablaré de una extrema, la neumonía. Yo mismo me encuentro en pleno caso de gripe y sufro asma, cercano a dicha enfermedad y no he parado de reunirme con familia, vamos que soy un vector de trasmisión de lo más efectivo.

Estornudo-bLa neumonía o pulmonía, es una enfermedad del sistema respiratorio caracterizada por la inflamación de los espacios alveolares de los pulmones, que puede producirse tanto por origen vírico, bacteriano e incluso aparecer de forma no infecciosa. El tejido pulmonar enfermo se hincha y se vuelve doloroso. Si no es tratada a tiempo puede volverse una enfermedad muy peligrosa, incluso resultar mortal, sobretodo en personas de edad avanzada o inmunodeprimidos.

Si nos encontramos ante una neumonía contagiosa, los estornudos, tos y la mucosidad esparcen rápidamente la enfermedad. Incluso cuando el paciente se recupera, es posible que puede contagiar la enfermedad durante bastante tiempo. Siendo las personas con enfermedades respiratorias como gripe o cuadro asmático las más propensas a contraerlas.

Nos encontramos en un momento propicio, tanto social como climático para la expansión de enfermedades contagiosas. El frío baja nuestras defensas y facilita que de forma individual contraigamos enfermedades, y la navidad propicia las reuniones en sitios cerrados, con personas de distintos lugares, con las que incluso no convivimos de forma diaria (vamos la familia). Mirar quien estornuda en la mesa y preguntarle que tiene, por lo menos para estar preparados.

Feliz navidad!! Jajaja.




La ciencia avanza a pasos, no a saltos. — Thomas Macaualay

Ejemplar de Turritopsis nutricola

Ejemplar de Turritopsis nutricola

Turritopsis nutricola es un hidrozoo capaz de revertirse a su fase pólipo después de llegar a la maduración sexual, por lo tanto, es el único metazoo capaz de pasar del estado adulto y solitario a su estado inicial formando una nueva colonia, rejuvenece completamente. Esto lo consigue a través de un proceso celular llamado transdiferenciación que, teóricamente,  lo puede repetir indefinidamente, por lo que, biológicamente, es inmortal. Los conocimientos adquiridos en el estudio del ciclo de esta medusa podrían marcarnos el camino para llegar algún día a la inmortalidad humana.

El proceso de transdiferenciación ocurre cuando las células de esta medusa tornan a otro tipo celular diferente. No queda claro si las células madres están involucradas en esta inmortalidad o no, pero se piensa que, cuando su ciclo de vida revierte, puede tener relación con el mecanismo de células madres. Éste proceso de transdiferenciación es muy raro, y cuando ocurre, es más común que ocurra en alguna parte específica del organismo, como en los ojos de la salamandra. Sin embargo, T. nutricola ha incorporado la transdiferenciación dentro de su ciclo de vida, siendo capaz de regenerar todas las células de su cuerpo.

Tiene un diámetro de 4-5 mm. Su figura es alta y acampanada con paredes finas y uniformes. Su gran estómago (cavidad interior), rojo vivo, tiene forma cruciforme en su corte transversal. Los especímenes jóvenes tienen ocho tentáculos en el borde pero los adultos llegan a tener hasta 80-90 tentáculos.

Los huevos fertilizados se desarrollan en el estómago y en cavidades de la larva (plánula). Los huevos posteriormente se plantan en el fondo del mar en colonias de pólipos. La medusa incuba después de dos días. Llega a ser madura sexualmente después de pocas semanas (su duración exacta depende de la temperatura de las aguas: a 20 °C entre 25 a 30 días y a 22 °C de 18 a 22 días).

Este Cnidario de la familia Clavidae es originario del Caribe pero se han encontrado en todas las regiones tropicales de los océanos. Se cree que ha podido ser distribuida por los buques que descargan agua de lastre en los puertos. Siendo esta especie inmortal biológicamente, el número de individuos no para de crecer. “Estamos presenciando una invasión mundial silenciosa”, afirmó la Dr. Maria Miglietta del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.




La ciencia avanza a pasos, no a saltos. — Thomas Macaualay