Es curioso que después de millones de años todavía conservemos parte del genotipo de nuestro antepasado primate. Más de uno sabrá que existen órganos cuyas funciones a día de hoy las desconocemos por completo, por ese motivo creemos que han sido órganos que con el paso del tiempo y con el “filtro” que supone la selección natural han quedado como “huellas del pasado”, a estas huellas actualmente se les denomina órganos vestigiales.
A lo largo de la evolución la función original de estos órganos se ha perdido. En 1893, Robert Wiedersheim publicó una lista de 86 órganos humanos de los que se desconocía su función. Teorizando que eran vestigios de la evolución, los llamó “vestigiales”.
En nuestro caso hay al menos cuatro vestigios de órganos que han quedado en desuso, tres de ellos podemos observarlos a simple vista.
Para empezar el denominado plica semilunaris (indicado con el número 4 en la imagen), residuo vestigial de la membrana nictitante y que en otros seres vivos supone el tercer parpado. ¿A quién no se le ha puesto la carne de gallina cuando hemos sentido algún temor o amenaza? Pues bien, esta reacción también se trata de un vestigio del pasado, aunque no sea directamente un órgano el protagonista. Nuestros antepasados lo aprovechaban para aparentar un mayor tamaño y amedrentar a los enemigos mediante la elevación del vello corporal. También otros órganos como el apéndice y el cóccix (coxis). Mucha gente mantiene que el cóccix es el resto de una cola perdida. Las muelas del juicio también son vestigiales.
Algunas características pueden ser vestigiales en uno de los sexos pero no en el otro, ya que son homólogos, pero no comparten funciones similares entre los sexos. Órganos con distintos propósitos en un sexo, por ejemplo, el pezón, puede ser más o menos inútiles en el otro, pero no tan dañinos como para representar una desventaja evolutiva. Estas características se convierten en vestigiales en dicho sexo. El clítoris ha sido descrito como un pene vestigial por algunos científicos, como Stephen Jay Gould. Otros argumentan que el clítoris sirve para una función reproductiva importante como es el orgasmo femenino.
El tubérculo de Darwin es un engrosamiento del borde de la oreja presente en muchos seres humanos, y se interpreta como vestigio de la punta de la oreja común en mamíferos (abajo).

Ahora tenemos también el caso de otros animales como las ballenas y otros cetáceos, en los que se puede encontrar pequeños huesos de patas vestigiales enterrados profundamente dentro del cuerpo; son restos de las patas de sus ancestros terrestres. Las alas de avestruces, de los kiwis y los emúes son vestigiales, remanentes de sus ancestros voladores.
Cuando se define la palabra “vestigial” hay debate entre la comunidad científica, con gente reclamando una estricta interpretación; sugieren que el órgano debe ser estrictamente inútil para ser clasificado como tal. Otros reclaman que un órgano en un animal actual puede ser descrito como vestigial si no cumple la misma función en ese mismo animal que la que cumplía en alguno de sus antecesores evolutivos, incluso si el órgano actual tiene un uso completamente diferente. Un ejemplo de esto es la vejiga natatoria de muchos peces, que se piensa que es un pulmón vestigial, derivado de un posible órgano para respirar aire de los antecesores comunes de los Actinopterygii y los vertebrados terrestres.
*Datos y referencias extraídos a partir de los apuntes de Licenciatura de Biología.
Escrito por Manuel García a las 14 dic, 2011 en Evolución | 386 views | Etiquetas: coxis, Evolución, huellas, Organos vestigiales, primates, rastros, tuberculo de darwin, vestigios | 0 comentarios
La ballena azul o Balaenoptera musculus, con sus 23 metros de largo y sus 84 toneladas, es el animal más grande que jamás ha existido en nuestro planeta.

After Man: A Zoology of the Future is a 1981 book by Dougal Dixon.
Seguro que sabeis qué es la evolución. Todo eso de Darwin, Lamarck, la lucha por la supervivencia, las jirafas que no es que les crezca el cuello por uso, sino por selección natural. También conocéis un poco sobre selección natural y selección artificial, que ya os vine comentando un tiempo atrás. Ahora os vengo a contar un poco sobre el concepto de Evolución especulativa. Este concepto me llegó de la mano de Juan Francisco Beltran, profesor titular del departamento de Zoología de la Facultad de Biología de la Universidad de Sevilla, y su compañera de departamento Mercedes Conradi. Con los cuales ahora participo en un pequeño proyecto de Innovación Docente donde junto a la Facultad de Ciencias de la Educación quieren aplicar el sistema ABP (aprendizaje basado en problemas).
Sistema ABP: En el ABP se presenta una situación de aprendizaje antes de dar el conocimiento. Después, una vez que se adquiere el conocimiento, se aplica en la solución del problema. Los estudiantes tienen el control de la situación porque ellos deben seleccionar el conocimiento necesario para resolver el problema, aprenden ese conocimiento y lo relacionan con el problema. Ellos eligen su propio ritmo y secuencia. Frecuentemente, ellos mismos se evalúan.
Pues bien, ahora os quiero introducir un poco qué es el concepto de Evolución especulativa, y es “el análisis de la biología o los caminos evolutivos de criaturas ficticias, forjadas en la calenturienta imaginación del Ser Humano.“ Y el científico que más a tratado este tema es Dougal Dixon, después de las primeras señales que dio el fisiólogo alemán Gérolf Steiner bajo el pseudónimo de Harald Stumpke con su libro Formas y vida de los Rinogrados (1957). Dixon escribió en 1981 After Man: a Zoology of the Future (Después del Hombre: la Zoología del Futuro), que nos muestra cómo sería el mundo 50mill. de años después de la extinción humana. Después publicó The New Dinosaurs: an Alternative Evolution (Los Nuevos Dinosaurios: una Evolución Alternativa) y Man after Man: an Anthropology of the future (Hombre después del Hombre: la Antropología del Futuro). Y recientemente participó en una serie de documentales del Discovery Channel titualos Futuro Salvaje (The Future is Wild). Este proyecto que propone Juan Francisco va dirigido a alumnos de grado de biología, por tanto aquellos con interés, pueden escribirle un correo a él (seguro que sois capaces de encontrar su correo con google
). Ahora os dejo un pequeño video del documental de Discovery Channel.

Ahora os pregunto, ¿cómo creeis que sería la vida sin nosotros? ¿Si jamás hubieramos existido?
Escrito por Francisco Gálvez Prada a las 27 nov, 2011 en Evolución, Zoología | 447 views | Etiquetas: ABP, beltran, conradi, dougal dixon, especulativa, Evolución, innovacion docente, Zoología | 0 comentarios
La ciencia avanza a pasos, no a saltos.
— Thomas Macaualay

Una avispa del género Nasonia
La relación entre los parásitos y huéspedes es la enésima prueba de la evolución biológica. David Pimentel y colaboradores de la Cornell University estudiaron esta interacción, concretamente el caso de la avispa Nasonia vitripennis que parasita a las pupas de la mosca común. Para ello, dejaron que Nasonia parasitara a una población de moscas cuyos individuos eran repuestos conforme morían. Aquellas moscas que no eran parasitadas eran retiradas, por lo tanto sólo quedan moscas “incautas” (que son atacadas por la avispa).
En otra segunda población se dejó a las moscas que escapaban. Así la población pudo desarrollar resistencia al parasitismoal cabo de unos tres años. En el trascurso de este tiempo la tasa de reproducción de las avispas de esta segunda población bajó de 135 a 39 progenies por hembra. Además la longevidad cayó de 7 a 4 días siendo 1900 individuos el promedio de avispas frente a 3700 que aparecían en la primera población.

Un individuo de mosca común
Para rizar el rizo se dispuso otro experimento en el que se dejaba que las poblaciones variaran libremente. Una población se construyó con moscas y avispas que no habían tenido contacto y otra con moscas resistentes y avispas de esa misma población. En la primera se observó unas fuertes fluctuaciones de las poblaciones de ambas especies, mientras que en la segunda las dos se mantenían constantes (con mayor cantidad de moscas que de avispas). Estos resultados reforzaron las conclusiones del primer experimento: las moscas habían desarrollado resistencia a las avispas, es decir habían evolucionado.
Escrito por Angel León a las 22 nov, 2011 en Ecología, Evolución, Zoología | 507 views | Etiquetas: David Pimentel, Ecología, Evolución, mosca común, Nasonia vitripennis, parasitismo, tasa reproductiva, Zoología | 0 comentarios
La ballena azul o Balaenoptera musculus, con sus 23 metros de largo y sus 84 toneladas, es el animal más grande que jamás ha existido en nuestro planeta.