Portado número 16 Boletín Drosophila.

Portado número 16 Boletín Drosophila.

Ya está disponible en PDF el número 16 de la revista Boletín Drosophila. Este número tiene como portada al ganador del concurso “Sé portada de Boletín Drosophila” y las fotografías de los finalistas que aparecen en la galería interior o en la contraportada. Además podrás leer 10 nuevos artículos relacionados con artrópodos, cambio climático, el cuerpo carotídeo…

Puedes leerlo online en Issuu o pulsando aquí.
También puedes descargar el PDF.

Si quieres conseguir un ejemplar en papel, lo puedes comprar en la copistería El Estudiante o en el local de Bioscripts. Se encuentran en la Avenida de Reina Mercedes (Sevilla), en el pasaje del Ñam Ñam.

 

 

 

 

 



Una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza produce entre los taxónomos es la de las relaciones filogenéticas en los distintos grupos de insectos. Parte de “culpa” la tiene el desarrollo de los análisis moleculares, los cuales están revolucionando la clasificación actual. Un claro ejemplo de ello se encuentra en el superorden Dictyoptera, el cual engloba a mantis (orden Mantodea), cucarachas (orden Blattodea) y termitas (orden Isoptera). Aunque cueste creerlo, estos tres órdenes de insectos, aparentemente nada semejantes, constituyen un clado monofilético, es decir, comparten un antepasado común y están estrechamente emparentados. Algunas de las características que comparten estos grupos de insectos son:

  • Cabeza hipognata (las piezas bucales están dirigidas hacia abajo, en posición perpendicular al eje longitudinal del cuerpo)
  • Antenas filiformes
  • Ojos compuestos
  • Piezas bucales masticadoras

Este grupo surgió durante el Carbonífero, posiblemente asociado a pantanos y ambientes con una abundante cantidad de materia vegetal en descomposición. Fue durante el Cretácico, sin embargo, cuando el grupo comenzó a divergir hacia dos claras tendencias: las mantis predadoras y las cucarachas coprófagas. Esto posibilitó que, hoy en día, tengamos grupos estrechamente emparentados pero con hábitos alimenticios tan diferentes. Cabe destacar durante este periodo la existencia de la especie Raphidiomimula burmitica, una cucaracha con las patas anteriores prensoras, adaptadas a la caza. Se piensa que esta especie pudo ser un punto de inflexión en la separación de los distintos órdenes. Sin embargo, mantodeos y blatodeos aún comparten características comunes, como la puesta de huevos en estuches resistentes denominados ootecas.

Durante el Cretácico, una línea de cucarachas se especializó en la caza y sentó las bases para dar lugar a las actuales mantis

Durante el Cretácico, una línea de cucarachas se especializó en la caza y sentó las bases para dar lugar a las actuales mantis

Una vez analizada la relación entre cucarachas y mantis, le toca el turno a las termitas. Comúnmente se les atribuye una íntima relación con las hormigas (familia Formicidae) por su similitud morfológica y social, pero nada más lejos de la realidad. Realmente, las termitas se encuentran más emparentadas con las cucarachas que con cualquier otro grupo de insectos. Así, como se ha comentado anteriormente, durante el Carbonífero, un grupo de cucarachas se especializó en una alimentación coprófaga. La clave para la evolución de este sistema hasta la actualidad fue el establecimiento de un mutualismo con bacterias que usan la celulosa como sustrato para sus reacciones metabólicas, la cual degradan. Algunas de estas cucarachas, durante el transcurso de la evolución, adquirieron un sistema social que derivó en el sistema de casta actual de las termitas. Esta adquisición fue clave para el desarrollo del grupo ya que, por ejemplo, desaparecieron las ootecas (la protección frente a la desecación es innecesaria dentro de un nido con un ambiente controlado) y las termitas adquirieron esa morfología actual que, a priori, podría parecer que no tiene nada en común con la de las cucarachas.

Sin embargo, existen algunos autores que, valiéndose de la biología molecular, han planteado la hipótesis de que hay que considerar a las termitas, no como un orden, sino como una familia (Termitidae) dentro del orden Blattodea, es decir, pasarían a considerarse un grupo de “cucarachas sociales”. Así, los taxones usados para clasificar a las termitas han de ser degradados (las familias se considerarían subfamilias y las subfamilias serían tribus), si bien, como es obvio, la composición de especies permanecería estable.

Las termitas quedarían entonces clasificadas como el grupo hermano de un género de cucarachas muy particular: el género Cryptocercus. Estas “cucarachas de la madera” comparten con las termitas una serie de rasgos que apoyan la anterior hipótesis, como el cuidado de las crías, la presencia de organismos simbiontes en el tubo digestivo o la alimentación por trofalaxis proctodeica (mecanismo por el cual los individuos alimentan  a otros individuos de su misma especie o se transmiten feromonas o simbiontes. En este caso, la transferencia es ano-boca). Otro de los argumentos que aducen los autores que defienden esta hipótesis es la de que todos los grupos de insectos eusociales son clasificados como familias, véase Formicidae (hormigas), Vespidae (avispas) y Apidae (abejas).

El género de cucarachas Cryptocercus comparte tal cantidad de características con las termitas que muchos autores los consideran grupos hermanos

El género de cucarachas Cryptocercus comparte tal cantidad de características con las termitas que muchos autores los consideran grupos hermanos

Sin duda, se trata de un grupo sumamente interesante que a lo largo de los años ha sido sometido a revisión. Estos últimos años, abundan las publicaciones de análisis moleculares relativos al grupo y propuestas de nuevos árboles filogenéticos, por lo que estamos ante un asunto en auge (el superorden Dictyoptera no es el único sometido a revisión) que puede revolucionar la taxonomía tal y como la conocemos.

Daniel Basilio Suárez Ramos. Estudiante de Grado en Biología en la Universidad de la Laguna.




Única fotografía conocida realizada a un supuesto tarpán vivo. Posiblemente no se tratase de un ejemplar puro. El animal pertenecía al zoológico de Moscú.  Ejemplar masculino de unos 18 años de edad denominado Mane. De color gris, mostraba una mancha blancha en la parte delantera izquierda de la tibia. Se cree que Mane fue capturado en 1866 en Zagradovsk y que falleció en 1880.

Única fotografía conocida realizada a un supuesto tarpán vivo. Posiblemente no se tratase de un ejemplar puro. El animal pertenecía al zoológico de Moscú.
Ejemplar masculino de unos 18 años de edad denominado Mane. De color gris, mostraba una mancha blancha en la parte delantera izquierda de la tibia. Se cree que Mane fue capturado en 1866 en Zagradovsk y que falleció en 1880.

Si preguntásemos a nuestros vecinos o amigos si han oído hablar de este animal, probablemente nos dirán que no, y consecuentemente además aseverarán que dicho animal, de existir, debe pertenecer al ámbito de la criptozoología, como el Yeti, o al de la mitología, como el Leviatán que nos describía el Génesis. No es este el caso que tenemos entre manos ni el ámbito que nos preocupa, más allá de desenmascarar a la luz de la ciencia de cuando en vez qué se esconde bajo los vampiros.

Lo que tratamos de trasladarles hoy no es más ni menos que la historia de un animal extinto recientemente, al que considero “doblemente maltratado por el hombre”. Concretamente, vamos a contaros la historia del antepasado salvaje euroasiático extinto del caballo doméstico (Equus ferus caballus). Para poner al lector en antecedentes, se hace de perentoria necesidad realizar un breve bosquejo histórico-taxonómico de nuestro invitado hoy a ocupar la primera plana de la edición digital de la revista Boletín Drosophila (el Daily Planet lo tienen vedado a todo aquél que no sea Superman, lo siento amigo, son órdenes de Perry White).

Retrato del químico y naturalista alemán Johann Friedrich Gmelin, primer en describir al tarpán durante un viaje por la ciudad rusa de Voronezh. Hoy día, alrededor de 90 variedades o especies taxonómicas llevan como epíteto específico su nombre en su honor.

Retrato del químico y naturalista alemán Johann Friedrich Gmelin, primer en describir al tarpán durante un viaje por la ciudad rusa de Voronezh.
Hoy día, alrededor de 90 variedades o especies taxonómicas llevan como epíteto específico su nombre en su honor.

El tarpán fue visto y descrito por primera vez por el naturalista y químico alemán Johann Friedrich Gmelin en 1769 mientras recorría el centro de la parte europea de Rusia, más concretamente en las inmediaciones de la ciudad de Vorónezh, capital de la histórica región de Chernozemie (a los que estudiaron Edafología como yo, les sonará por el tipo de suelo, de color negro y rico en humus y fósforo, muy provechoso desde el punto de vista agrícola, el chernozem, que traducido del ruso significa “tierra negra”), pero no fue hasta 1784 cuando el naturalista y médico holandés Pieter Boddaert, basándose en la descripción realizada por Gmelin atisbó que se trataba de una nueva especie para la ciencia, otorgándole el nombre de Equus ferus al taxón. Unos años antes, en 1758 se publicó la décima edición del Systema Naturae de Linneo, la obra que sienta las bases de la taxonomía y sistemática modernas. En ella se nombra al caballo doméstico como Equus caballus, y en una aplicación estricta del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, el tarpán pasa a llamarse Equus caballus ferus debido al principio de prioridad editorial, a pesar de ser éste el ascendiente del descrito por el taxónomo sueco. He aquí el resumen del primer maltrato, el más grave si cabe, el propiciado por el hombre científico.

En el año 2003, la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica emitió una norma conocida como Opinión 2027, la cual establece una excepción en el principio de prioridad de ciertos nombres científicos con la finalidad de que prevalezcan los epítetos específicos de las subespecies salvajes frente a los epítetos específicos de las subespecies domésticas, evitando así la paradoja de que los linajes más antiguos fueran nombrados como subespecies de los descendientes domésticos. De esta forma, el nombre científico para la especie que engloba tanto a caballos domésticos y salvajes como al caballo de Przewalski es Equus ferus, pasando el caballo doméstico a denominarse Equus ferus caballus, con lo que se corregía y reparaba el “maltrato taxonómico” al que fue sometido durante más de dos siglos y medio.

Fósil de tarpán que puede visitarse en el Museo Zoológico de Copenhague. Fue descubierto cerca de la localidad de Odense, perteneciente a la isla de Fionia. El fósil tiene una antigüedad estimada de 9.100 años.

Fósil de tarpán que puede visitarse en el Museo Zoológico de Copenhague. Fue descubierto cerca de la localidad de Odense, perteneciente a la isla de Fionia.
El fósil tiene una antigüedad estimada de 9.100 años.

Realizada esta breve introducción taxonómica del tarpán, es hora de hablar del animal en sí mismo, lo que inevitablemente nos va a llevar a tratar el segundo maltrato, el que provocó la herida más certera, la de la muerte, la de la extinción y consiguiente desaparición de su acervo genético del juego evolutivo en el que todos estamos inmersos y jugamos a diario, aún sin conocer sus más elementales reglas.

El caballo salvaje euroasiático, como también se conoce al tarpán, contaba con dos tipos o formas de vida adaptadas a ecosistemas diferentes. Por un lado podemos citar el tarpán estepario, cuyos finos miembros y perfil cóncavo es considerada como la forma originaria de las razas orientales de caballo doméstico, los denominados como caballos de sangre caliente. Habitaban en la Rusia meridional, donde se alimentaría de vegetación xerófila, es decir, plantas adaptadas a la escasez de agua y de aspecto similar al que muestran las juncias, ajenjos o gageas por citar algunos ejemplos. Estos solípedos, que no superaban los 1.30 metros de altura, mostraban un color gris ceniciento y portaban una crin corta y ligeramente erizada, estimándose su desaparición a mediados del siglo XIX, en la que fueron víctimas de un exterminio masivo organizado por los campesinos rusos que moraban el distrito de Taúrida. Así, las crónicas citan que para el año 1876 no quedaba más que una yegua que acabó uniéndose a un grupo de caballos domésticos, teniendo dos potrillos como fruto de su integración en el seno de esta nueva comunidad equina. Según el testimonio de Paul Sisoyev, acabaría muriendo a escasos 35 Km. de la actual localidad ucraniana de Askaniya Nova tras caer en una grieta y romperse una de sus extremidades como consecuencia de la persecución a la que fue sometida la última superviviente de la variedad esteparia de tarpán. Lamentablemente, de esta necrológica noticia no conservamos como testimonio ni la piel ni el esqueleto del animal, con lo que su paso entre nosotros no dejó impronta alguna para la posteridad científica más allá de la ilustración realizada por Borisov a un potro de cinco meses de edad.

El caballo de Przewalski o caballo salvaje mongol es la única subespecie de caballo salvaje que se conoce hasta la fecha. A diferencia de los mustangs norteamericanos no se han asilvestrado a partir de ejemplares domésticos. Su estado actual es de amenaza (EN según la UICN), estimándose una población mundial de 1000 ejemplares.

El caballo de Przewalski o caballo salvaje mongol es la única subespecie de caballo salvaje que se conoce hasta la fecha. A diferencia de los mustangs norteamericanos no se han asilvestrado a partir de ejemplares domésticos.
Su estado actual es de amenaza (EN según la UICN), estimándose una población mundial de 1000 ejemplares.

La segunda forma de vida que obligatoriamente debemos mencionar es la del tarpán de los bosques. Esta variante forestal del tarpán habitaba Europa central, concretamente las actuales Polonia y Alemania, zona en la que se extinguió a principios del siglo XIX, cuando los últimos ejemplares sitos en el Parque Natural Conde Zamoiski en Polonia fueron entregados a los campesinos de los alrededores, quienes criaban una raza local de caballos domésticos: los caballos konik. En este grupúsculo fue donde acabaron integrándose finalmente los tarpanes forestales, raza de la que además se considera ancestro, al igual que de las variantes equinas Dülmen, Exmoor, Heck o Stroebel. Todas las especies anteriormente citadas comparten una apariencia primitiva y similar a la del tarpán salvaje, por lo que no es descabellado que éstas variedades domésticas estén siendo usadas actualmente con el fin de intentar volver a obtener un fenotipo lo más parecido al tarpán que ocupe el nicho que dejó vacante con su extinción, un asunto muy espinoso en el que la comunidad científica encuentra a partes iguales tanto impulsores de esta tesis como detractores. Juzguen ustedes la necesidad, nosotros le exponemos simplemente los hechos relevantes.

Espero que con este breve escrito se restaure y se haga justicia a la memoria del tarpán, que como Miguel Hernández llegó también hasta nuestro siglo con tres heridas: la de la vida, la del amor y la de la muerte. En este caso, se han restañado la  herida del amor al haber sido subsanado el error taxonómico que causó un quebranto nomenclatural para con el pobre espécimen; la de la vida, al rescatar este humilde plumilla para todos vosotros su historia en forma de texto divulgativo. La de la muerte de momento no es posible, aunque parte de la comunidad científica la considera apropiada y oportuna. ¿Será posible que una sincera costura también acabe haciendo sanar esta llaga?




Los camaleones son conocidos por su gran capacidad mimética y sus cambios de coloración. Estos cambios se producen de forma rápida,pudiendo cambiar completamente su coloración en 1 o 2 minutos para pelear con otro macho por una hembra o para cortejar a esta. Estos cambios no sólo son para camuflarse, sino que se puede tratar de cambios según estado de ánimo, luz o temperatura.

Recientemente se ha publicado un estudio en Nature communication en el que científicos de la Facultad de Ciencias de Ginebra revelan el secreto de este misterio.

Se consideraba que los cromatóforos (células cargadas de pigmentos) eran los causantes de los colores de los camaleones, y según se expandían o concentraban los pigmentos en el interior de las células se podría apreciar los cambios de color. Sin embargo, el reciente estudio indica que los cambios de color se deben a os iridóforos que se sitúan en una doble red.

Camaleón de Jackson, los iridóforos conformn su coloración

Camaleón de Jackson, los iridóforos conformn su coloración

Los iridóforos son las células dérmicas  de los reptiles. Estos  contienen unos nanocristales que a través del entramado que forman controlan  los cambios de color. Existen dos capas de iridióforos, una superficial con cristales más pequeños y otra por debajo de estas con los cristales de mayor tamaño y menos ordenados. Esta organización en dos capas supone toda una novedad desconocida hasta ahora.

Según los investigadores  Jérémie Teyssier y Suzanne Saenko, cuando el camaleón está calmado se organiza una red densa que refleja las longitudes de onda azul y cuando se excita se descondensa el entramado de nanocristales, permitiendo el reflejo de otros colores como el rojo o el amarillo.

La combinación de estos entramados sería la clave que permitiría entender y explicar los rápidos cambios de coloración en estos animales.




La entrada de esta semana va a ser un pequeño homenaje visual a Laika, Belka, Strelka, Pchyolka, Mushka, Chernushka, Zvyozdochka, Veterok y Ugolyok, que no son otros que los nombres de los perros espaciales de la URSS, que llegaron al vuelo orbital entre 1957 y 1966 dentro de los programas Sputnik y Cosmos 110.

El lanzamiento de animales en el programa espacial soviético se inició en la década de los cincuenta a través de vuelos suborbitales en los que participaron una veintena de perros y un conejo y que sirvió como preparación a la hora de mandar humanos en misiones espaciales. Se escogieron perros porque podían mantener bien su condición física durante largos períodos de inactividad, así los entrenamientos se enfocaban sobre todo en este aspecto, manteniendo a los mismos sentados en pequeñas cajas durante días y semanas bajo cualquier tipo de condición, con el traje y escafandra especialmente creado para aguantar la presión. Los perros que mejor aguantaron estas condiciones fueron mayoritariamente hembras. En los vuelos orbitales posteriores, participaron nueve perros, pero con ellos, en alguna ocasiones, viajaron microbios, plantas, hongos, ratones, una cobaya, ratas e insectos, así como monigotes que representaban a Gagarin, quien fue el primer cosmonauta humano que realizó un viaje orbital el 12 de Abril de 1961, a bordo de la nave Vostok-1.

En general, de todos la perros que participaron en el programa unos pocos se escaparon antes del vuelo, otros no fueron incorporados al viaje en el último momento al negarse a comer, otros murieron por fallos técnicos y estrés (como le ocurrió a Laika) y la gran mayoría sobrevivieron, e incluso algunas repitieron viaje.

En esta entrada he preparado una galería con una pequeña muestra de sellos del mundo que conmemoran los lanzamientos de perros al espacio exterior, incluyendo países como la URSS, Rumanía, Emiratos Árabes Unidos, Polonia, Nicaragua, etc.

 

Sputnik-2, URSS 1957

Sellos conmemorativos del lanzamiento del Sputnik-2, cápsula donde viajó la perrita Laika al espacio. URSS, 1957

Sello de  Belka y Strelka, que lograron pasar un día en el espacio a bordo del Spuknit-5 y volver sanos del viaje en agosto de 1960. También viajaban en la cápsula un conejo, cuarenta ratones, dos ratas, plantas y hongos. URSS, 1960.

Strelka tuvo seis cachorros con un macho. En 1961, el presidente de la URSS, Nikita Jrushchov le regaló uno de los cachorros a la hija del presidente de EEUU, J.F. Kennedy. Este sello se editó en la URSS en 1960.

Sello dedicado a Chernushka, que viajó a bordo de la cápsula Sputnik-9 en compañía de un ratón y una cobaya, en marzo de 1961. Sello editado por la URSS en 1962.

Además, con Chernushka viajaba  un muñeco de pruebas, señalando así que ya había intenciones serias para mandar un cosmonauta humano en vuelo orbital. La perra sobrevivió al vuelo. Sello de la URSS de 1962.

Sello conmemorativo aéreo de la República Socialista de Rumanía, año 1963

Sello conmemorativo de Laika, República Popular de Polonia, 1964

Veterok y Ugolyok participaron en el programa Cosmos 110 pasando cerca de 22 días en órbita desde el 22 de febrero al 16 de marzo de 1966, siendo hasta el día de hoy el viaje más largo realizado por perros en el espacio. Sello de la URSS, 1967

Sello con la figura de Belka, Emirato de Ajmán (Emiratos Árabes Unidos), 1971

Sello de Laika, República Popular de Mongolia, 1978

En esta ocasión no he podido encontrar información de cual perro se representa en este sello de 1982 de la República de Nicaragua.

Sello de Laika, República Popular de Mongolia, 1982




Phalacrocorax carbo

Phalacrocorax carbo. Imagen de Wikipedia.

El Phalacrocorax carbo, también conocido como Cormorán Grande o Negro, es una de las aves que con mayor facilidad podemos ver en nuestros ríos o grandes extensiones de agua. Es un ave de la familia Phalacrocoracidae (cormoranes) que presenta una distribución mundial, pudiendo vivir cerca de cualquier zona de aguas.

Presentan un color negro intenso con una mancha amarillenta bajo los ojos, presentando los adultos plumas blancas en las patas. Tienen una longitud de unos 77-94 cm de largo y unos 121-149 cm de envergadura alar. La cola presenta 14 plumas en lugar de las 12 presentes en su familiar cercano, el Cormorán Moñudo (Phalacrocorax aristotelis).

Su dieta se basa en peces, es decir, son piscívoros con un amplio rango de presas. Cuando lleva a cabo las capturas puede nadar o bucear, pudiendo llegar a grandes profundidades y aguantar hasta 30 segundos, pero siempre cerca de la costa.

Suele cooperar con otros miembros de su misma especie para acorralar a los peces y facilitar la captura.

Existen un total de 6 subespecies:

  • Phalacrocorax carbo carbo. Podemos encontrarlo en Groenlandia, Norte de África y Norteamérica.
  • Phalacrocorax carbo novaehollandiae. Presenta cresta y podemos encontrarlo en Australasia.
  • Phalacrocorax carbo lucidus. Presenta el cuello y el pecho de color blanco y se encuentra en el África subsahariana.
  • Phalacrocorax carbo sinensis. Podemos encontrarlo desde el oeste de Europa hasta el este de Asia.
  • Phalacrocorax carbo maroccanus. Presente en el noroeste de África.
  • Phalacrocorax carbo hannedae. Presente en Japón.

El agua rompió a sonar mientras algo, que yo no había visto, huía de mí. Proyecté mis ojos al río  y, entre mil ramas, pude ver a la familia que siempre podía escuchar. Dejando ondas sobre el agua, los cormoranes se alejaban de nuevo de mí.

 




Xifosuros

Esquema realizado por Ernst Haeckel en el que se representa la especie Tachypelus gigas vista dorsalmente (izquierda) y ventralmente (derecha).

Uno de los grupos de artrópodos más antiguos que aún perviven en la actualidad es el de los “xifosuros” o “cangrejos cacerola” (subclase Xiphosura). Surgieron durante el Ordovícico inferior y las especies actuales han variado relativamente poco su morfología desde entonces. Existen 4 especies vivientes; 3 de ellas de distribución asiática y una americana. Su denominación de “cangrejos cacerola” proviene del parecido de su escudo dorsal con dicho recipiente de cocina. Sin embargo, poco tiene de “cangrejo” puesto que no se trata de un crustáceo, sino de un quelicerado, por lo que se encuentra emparentado más con los arácnidos que con los crustáceos.

Su escudo dorsal se encuentra unido al abdomen, del cual se proyecta un largo apéndice con amenazante forma de aguja. Esta estructura se denomina telson y es el que otorga nombre al grupo (xiphos en griego significa “espada” y uros significa “cola”). En la parte ventral destacan la presencia de 5 pares de patas acabadas en pinzas y unas finas laminillas respiratorias que conforman las branquias en libro. Además, existen unos salientes espinosos en las coxas de las patas, llamados gnatobases, que sirven para triturar el alimento.

Los xifosuros son animales acuáticos que nadan boca abajo, pero salen del agua para reproducirse y depositar sus huevos, los cuales entierran en la arena de las playas. Se alimentan de pequeños animales como anélidos, moluscos y otros invertebrados bentónicos.

Xifosuros

Imagen de varios ejemplares de Limulus polyphemus.

La especie más conocida y estudiada es Limulus polyphemus, la única especie viva de distribución americana, encontrándose principalmente en el Golfo de México y a lo largo de la costa de Norteamérica. Su estado de conservación según la IUCN (International Union for Conservation of Nature) es de “especie casi amenazada”, si bien la destrucción de su hábitat debido a acciones antrópicas puede poner seriamente en peligro su permanencia en la Tierra. De hecho, desde la década de los 70, las poblaciones de Limulus han descendido considerablemente.

El título de “animales de la realeza” es otorgado por un servidor debido a que su sistema circulatorio consta de una proteína transportadora de oxígeno (hemocianina), la cual es incolora cuando no está unida a esta molécula pero, cuando está transportando el oxígeno, se torna de un color azul oscuro. Así, estableciendo un símil con la medieval suposición de que los miembros de la cúspide de la pirámide estamental poseían sangre azul, se podría decir que los xifosuros ostentan el título de “realeza”.

Pero, esto es algo más que una mera cuestión anecdótica, puesto que la sangre de Limulus se utiliza en biomedicina en un test denominado “Limulus amebocyte lisate” (LAL) dado que posee una serie de células, los amebocitos, que reaccionan ante determinadas sustancias tóxicas que generan algunas bacterias. Así, las aplicaciones del LAL se centran en la posible infección de materiales ya que, al contacto con las toxinas, la sangre de Limulus forma unos coágulos que denotan la presencia de bacterias.

El método de obtención de la sangre de estos xifosuros es invasiva pero, tras extraer una determinada cantidad, los ejemplares son devueltos a la naturaleza. Si bien se realizaron numerosos estudios acerca de la mortalidad de los ejemplares que eran capturados para dicho fin (entre el 10 y el 30%), los efectos subletales y fisiológicos no eran estudiados. Sin embargo, un estudio reciente demostró que existían defectos significativos en la movilidad y en los ritmos circadianos de los ejemplares, por lo que se especuló que dicha actividad podría estar determinada por la cantidad de hemocianina. Por tanto, se trata de un animal de gran importancia biológica, al cual hay que conservar, sopesando también los beneficios biomédicos que aportan a la sociedad. Esta es la situación que afecta a muchos seres vivos y que trae de cabeza a la sociedad; los beneficios humanos frente a la conservación ecológica.

 

Referencias bibliográficas:

Hickman, C., et al. Integrated Principles of Zoology, 2008, 14º edición

Anderson, R., Watson, W., Chabot, C., Sublethal Behavioral and Physiological Effects of the Biomedical Bleeding Process on the American Horseshoe Crab, Limulus polyphemus, Biol. Bull, 2013, 225: 137-151

The IUCN Red List of Threatened Species, World Conservation Monitoring Centre 1996Limulus polyphemus. Version 2014.3. <www.iucnredlist.org>. Downloaded on 27 February 2015.

 

  Daniel Suárez Ramos

Estudiante de Grado de Biología en la Universidad de La Laguna.





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