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El médico y psiquiatra Paul Julius Moebius.

El médico y psiquiatra Paul Julius Moebius.

El Síndrome de Moebius, también conocida con el nombre de Diplejia Facial Congénita es una enfermedad que se engloba bajo el estigmatizante adjetivo de rara. Los criterios por los que una enfermedad se considera rara son tan arbitrarios que varían entre diferentes naciones o zonas del planeta. Sin ir más lejos, en Europa se considera rara toda enfermedad que tenga una incidencia menor de un paciente por cada 2.000 habitantes, mientras que en los Estados Unidos se engloba bajo este término a aquella que afecta a menos de 200.000 personas del total poblacional del país.

Esta enfermedad, recibe el nombre en conmemoración al médico y psiquiatra que la describió allá por el año 1988, Paul Julius Moebius, siendo tal descripción tan acertada que hoy día se recogen en algunos manuales médicos usados. Moebius realizó la siguiente anotación al respecto del paciente examinado con esta peculiar dolencia, quién sufría “parálisis  congénita de los núcleos de los pares craneales motor ocular externo, facial así como de otros tales como el hipogloso, motor ocular común, etc… cuyo espectro clínico es variable; afecta a otros pares craneales y se asocia con múltiples malformaciones”. En definitiva, los nervios craneales VI y VII (motor ocular externo y facial respectivamente) no están totalmente desarrollados o formados de manera correcta, causándose parálisis facial y falta de movimiento en los ojos, puesto que estos mismos nervios son los encargados de controlar el parpadeo y el movimiento lateral de los ojos, así como las múltiples expresiones de la cara. Como bien indicaba ya en el siglo XIX el médico natural de Leipzig, otros puntos del sistema nervioso que controlan las sensaciones pueden estar afectados.

Adicionalmente, los afectados por el síndrome de Moebius también pueden presentar disartria, (problemas en la articulación del lenguaje), debido a las dificultades en el movimiento de los labios, a lo que a menudo se suman dificultades en la movilidad de la lengua por encontrarse afectado el nervio craneal XII o hipogloso. Los principales problemas se dan al pronunciar palabras que requieren un movimiento en ambos labios, como por ejemplos son los sonidos que llevan aparejados las letras “P”, “B” o “M” o que necesitan de la fricción de la lengua contra el paladar, como “R”, “FR” o “PR”. Afortunadamente, estos problemas se pueden corregir con un rehabilitar vocal y de la voz, como son los logopedas.

Esta es la alteración neurofisiológica que se esconde detrás de esta enfermedad que he conocido recientemente y que me parecía pertinente compartir con los lectores de Boletín Drosophila. Acuérdense de todos ellos, los “raros”, el 29 de Febrero, ya que es este su día, un día tan extraordinario como estas personas.

Si desea conocer más información sobre esta enfermedad, pónganse en contacto con la Fundación Española de Síndrome de Moebius a través de la web: www.moebius.org




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Imagen de hombres lobos del cine junto a casos reales de Hipertricosis. Caso 1.

En esta ocasión me gustaría hablar de hombres lobo, pero desde un punto de vista algo más tranquilo y razonable, el de la ciencia. No penséis que no me gustan los licántropos pero si es cierto que los dejo donde pertenecen, en el mundo de la ciencia ficción y la fantasía. Para tratar este tema de forma objetiva, hay dos aspectos fundamentales que tratar: El aspecto de los hombres lobos y los casos de personajes históricos que decían serlo.

El aspecto, sobretodo cuando hablamos de hombres lobos clásicos, no de los hijos de los efectos especiales a ordenador, se asemejan muchísimo al de personas afectadas por la conocida como enfermedad del hombre lobo o más correctamente denominada como hipertricosis. Estas personas no se vuelven peludas y peligrosas cuando sale la luna llena, de hecho nunca se vuelven peligrosas y siempre son peludas. En realidad se trata de una enfermedad muy poco frecuente, de la que se han descrito muy pocos casos en toda la historia (ya empezamos a ver los flecos de la leyenda) y que se caracteriza por presentar todo el cuerpo, menos palmas de mano y pies, cubierto de un largo y lanudo vello. Dicha dolencia se trata de una enfermedad genética, que por tanto se transfiere de padres a hijos y que en muy raras ocasiones aparece de forma espontanea.

Imagen de hombres lobos del cine junto a casos reales de Hipertricosis. Caso 2.

Imagen de hombres lobos del cine junto a casos reales de Hipertricosis. Caso 2.

Otra enfermedad asociada al mundo de la licantropía y que es fundamental para explicar los casos donde una persona aparentemente normal declara ser un hombre lobo, es la licantropía clínica. En esta ocasión, de nuevo, nadie se transforma en lobo, pero la diferencia es que el afectado si cree que se ha transformado en un animal (sea el que sea). Se trata de un síndrome psiquiátrico que provoca en la persona que lo sufre alucinaciones sobre su transformación, total o parcial, en un animal. Normalmente la persona no suele ser peligrosa, aunque dicho síndrome se encuentre asociado a la psicosis y a otras enfermedades mentales que si pueden serlo.

Pues con esto y la luna llena ya tenemos todos los ingredientes necesarios para crear la leyenda de los hombres lobos:

  1. En primer lugar tenemos una enfermedad tremendamente rara, que posiblemente causara graves problemas sociales a sus portadores, acabando con relativa facilidad apartados de la sociedad, o siendo mostrados como criaturas en las ferias y circos ambulantes.
  2. En segundo lugar, algo aún más aterrador para la sociedad. Una persona que no solo cree en los hombres lobos, si no que dice que el se transforma en uno.
  3. Para concluir, la luna llena, es conocido que las manadas de lobos (Canis lupus) muestran mayor actividad en las noches bien iluminadas, es decir, con luna llena.

Espero que no os de miedo la luna llena, pues el verdadero peligro se encuentra en aquellos que creen que son hombres lobos (licantropía clinica), no en los que los parecen (hipertricosis).

 




No podemos comprender ni imaginar la belleza ilimitada que nos revelará el futuro gracias a la Ciencia — Isaac Asimov

 

Buenos días, hoy os contaré, de la mano de un amigo historiador (Juan Carandell Rojo), una pequeña leyenda que nos transportará atrás en el pasado. Los egipcios eran un pueblo realmente sabio, y las pirámides, por ejemplo, aún desconocemos cómo lograron levantarlas. Al igual que estos conocimientos, muchos otros se perdieron a lo largo del paso del tiempo.

En el siglo XIX, cuando los occidentales estuvieron trabajando en el Canal de Suez y observando la arquitectura faraónica de las pirámides llegaron a una conclusión que revolucionó toda la industria del mundo del café, el té y las bebidas refrescantes. Delante de sus ojos estaba el secreto de Sacarinos, una de las tres famosas pirámides de Guiza. La pirámide que ocultaba la fórmula de la sacarina para poder hacer un edulcorante que no engordase al tomar el té.

Mucho nos hubiera gustado que esta historia fuese cierta, pero solo hemos buscado darle un contexto a este simple juego de palabras entre el faraón Micerinos y la Sacarina. La sacarina, en realidad, fue sintetizada en 1878 por Ira Remses y Constantine Fahlberg en la Universidad Johns Hopkins de EEUU, a partir de experimentos con derivados del alquitrán de hulla y no tiene nada que ver con la colonización británica de Egipto.

 

 

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No podemos comprender ni imaginar la belleza ilimitada que nos revelará el futuro gracias a la Ciencia — Isaac Asimov

Sistema límbico

El sistema límbico sería el encargado de integrar las señales olfativas y visuales.

Cuando nos presentan a alguien somos conscientes de que nos estamos fijando en su imagen, en el físico, pero realmente nuestro cerebro utiliza todos los sentidos para evaluar a la persona que tenemos delante. Está demostrado que el tono de voz influye en el grado de atracción, pero recientes estudios demuestran que el olor tiene una influencia determinante también.

Un olor placentero modifica directamente nuestra percepción de los rasgos faciales de otra persona, es decir, nos hace verla más o menos atractiva según su olor. La revista PLoS ONE, realizó un experimento en el que pidió a 18 participantes adultos (6 hombres y 12 mujeres) que evaluaran el atractivo fisico de ocho rostros femeninos mostrados en fotografía. Mientras se les presentaba la imagen los investigadores liberaban aceite de pescado y aceite de rosas. Los resultados mostraron que la presencia de uno u otro olor influía directamente en la calificación de los rostros.

Además se les pedía que evaluaran la edad. Independientemente del aroma liberado, la estima de la edad no se veía afectada.

Estos resultados demuestran que la gratificación olfativa y visual se integran para la evaluación emocional, lo que lleva a pensar que el procesamiento neuronal de ambas evaluaciones se realizan en la misma área cerebral. Posiblemente el sistema límbico sea el principal implicado en esta evaluación emocional.




No podemos comprender ni imaginar la belleza ilimitada que nos revelará el futuro gracias a la Ciencia — Isaac Asimov

Un ejemplar de arruí macho

Un ejemplar de arruí macho

Hablaré sobre un caso de inmigración como bien habrán podido advertir ya en el título. Prometo no hablarles sobre los “asaltos” a la valla de Melilla, el empobrecimiento de los países del norte de África ni sobre la frontera Schengen. Cada cual de nosotros tendrá una lectura diferente de este fenómeno y nada más lejos está mi pretensión de aleccionar a nadie en un tema ajeno al que aquí hoy me trae.

El vecino que me obliga a hablar de inmigración tiene nombre bereber, pero habita entre nosotros. Su nombre es Ammotragus lervia, pero en el vecindario es conocido con el nombre de aoudad o arruí. En efecto, el inmigrante no es otro que este bóvido de pelaje rojizo y curvada cornamenta que deambula por nuestros riscos.

Así, allá por la década de los 70’s del pasado siglo y como consecuencia de la creciente demanda de nuevas especies cinegéticas de caza mayor. En este caso, España seguía la corriente generalizada en toda Europa desde mediados del siglo XX en que los cazadores buscaban cobrarse la pieza más extraordinaria y extravagante de cuanta fauna estuviese al alcance de sus bolsillos, siendo este el contexto histórico en que se introduce en “nuestra tierra de conejos” además de nuestro protagonista, su primo hermano, el muflón (Ovis orientalis).

Aunque la introducción del arruí se realizó en primera instancia en el murciano Parque Natural de Sierra de Espuña a partir de ejemplares venidos tanto del Zoo de Casablanca como del de Francfort, éstos se expandieron rápidamente debido a la ausencia de depredadores, la abundancia de comida y a la alta tasa de natalidad derivada de éstos, lo que les llevó a colonizar las vecinas sierras del Cambrón y del Gigante. Empero, el caso más polémico de introducción lo encontramos en el archipiélago de las islas afortunadas, en concreto en la isla de La Palma, donde se introdujo a la par que en el resto de la geografía española. Concretamente, se introdujeron en la zona norte de la ínsula con graves consecuencias para la flora autóctona, donde las poblaciones de escobón (Chamaecytisus proliferus) se han visto mermadas en las últimas décadas, tal y como publicaron investigadores de la Universidad de la Laguna en Biological Conservation en el año 2011.

La población de arruí se estima hoy día en unos 300 individuos localizados en el Parque Nacional de Caldera de Taburiente, donde cualquier tipo de caza está prohibida, pero donde se produce una grave disputa entre colectivos de cazadores y biólogos. De esta forma, los biólogos piden que sea erradicada esta especie de la isla, dado el grave daño provocado sobre la flora autóctona local, mientras que por el otro los cazadores se resisten a rechazar el monto  económico que supone abatir a un ejemplar que se escapa de la zona del Parque Nacional. Con todo ello, el cabildo autorizó en varias ocasiones la erradicación de este artiodáctilo, pero lo escarpado del terreno y la inaccesibilidad de algunas zonas han puesto trabas más que suficientes de cara a localizar a los ejemplares, con lo que se ha tenido que permitir en los últimos años cazar individuos de arruí de manera selectiva para controlar la población de los mismos en La Palma, mecanismo que hasta el momento tampoco está dando buenos resultados por las dificultades anteriormente citadas.




No podemos comprender ni imaginar la belleza ilimitada que nos revelará el futuro gracias a la Ciencia — Isaac Asimov

insectosCon motivo de la fundación de la Asociación Cultural de Divulgación Científica Drosophila, te proponemos junto con la Sociedad Mexicana de Entomología ser la portada del número 16 de la revista Boletín Drosophila. El tema que hemos elegido para esta primera edición es “Los artrópodos”. El plazo de participación es hasta el 15 de septiembre de 2014.

La foto ganadora será portada del número 16 de la revista. Además el autor o autora de la misma recibirá en su casa un ejemplar de la revista número 16 totalmente gratis.

 

Para enviar tu participación escribe un correo a angelleon@drosophila.es incluyendo la fotografía y tu nombre completo.

Bases:

- La fotografía tiene que ser propia e inédita. No debe haberse presentado para otro concurso.

- Sólo se aceptará una fotografía por persona.

- La Asociación Cultural de Divulgación Científica Drosophila tendrá el derecho de uso e impresión de la fotografía sólo para el número 16 de la revista. La autoría de la misma será reconocida en los créditos de la publicación.

- Los y las participantes deberán ser mayores de 18 años.

- La elección del ganador o la ganadora será a través de un jurado formado por miembros de la Asociación Cultural de Divulgación Científica Drosophila y la Sociedad Mexicana de Entomología. Si el jurado decide que ninguna de las fotografía es apropiada, el concurso se podrá declarar desierto.

- El jurado se guarda el derecho de poder eliminar a aquellos o aquellas participantes que no hayan cumplido las bases del concurso.

- El fallo se publicará el día 15 de octubre de 2014.

 




No podemos comprender ni imaginar la belleza ilimitada que nos revelará el futuro gracias a la Ciencia — Isaac Asimov

Buenos días hoy os traigo al Pez Luna, que como dice su nombre taxonómico en latín (Mola mola) es absolutamente genial. Se trata del pez osteictio más pesado del mundo (de 1 a 2 toneladas) y el más grande, gracias a que parte de su esqueleto es parcialmente cartilaginoso, solo superado en dimensiones por el tiburón ballena (un pez condrictio o cartilaginoso). Los argumentos a favor del Pez Luna no se quedan solo ahí, se trata de un animal cosmopolita y sus hembras son capaces de dar una puesta de unos pocos cientos de millones de huevos, algo inalcanzable para cualquier otro vertebrado.  Y son animales muy dóciles y tranquilos ante la presencia de los humanos.

Pero ser tan fantástico también trae otra serie de desventajas para nuestro pez, carece de aleta de cola y vejiga natatoria y para colmo su cerebro es tan pequeño que hasta los riñones los tiene más grandes, así sus movimientos (normalmente en círculos) son muy torpes y acaba chocándose con toda clase de obstáculos marinos y también con las paredes de los acuarios, que tienen que usar una serie de protecciones especiales para que no se hagan daño. A parte puede acumular más de cuarenta parásitos entre su cuerpo y piel, pero recibe ayuda de otros peces e incluso de aves.

En definitiva, sostener unas dimensiones enormes con unas carencias tan grandes, hacen que este vertebrado mole muchísimo.

LUNA

 

 




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